jueves, 19 de mayo de 2016

Un tema para compartir....

Reflexiones museológicas.
Licda. Ana María Montero Navarro. Esp/MSc

El texto en el museo: Su inclusión en la mirada

            En observaciones y estudios de público desarrollados en el Museo de Arte y Ciencias “José María Cruxent”, de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM) en Venezuela, se hizo notoria la poca importancia que suelen dar a los textos que acompañan la muestra los visitantes jóvenes y muchos adultos que solo se concentran en el objeto por pocos segundos y avanzan a las otras salas. Parte del problema radica en la poca atención que se suele prestar a este aspecto al momento de concebir la exposición, lo cual es grave.

            Los problemas que no solo se presentan en este Museo de la ciudad, sino igualmente en otros, son extremos: o mucho o poco texto para explicar el interés y contenidos de la muestra. Con fichas técnicas minúsculas donde solo se detallan el autor y/o las características físicas de la obra expuesta. Textos introductorios con más de cinco párrafos, de siete o más oraciones colocados en forma vertical, o piezas colocadas en forma tal que causan incomodidad en el visitante. O, sencillamente, una fotografía con alguna cita que poco se relaciona con lo expuesto.

            Tal hecho olvida que los museos se soportan en la relación patrimonio (tanto lo existente como lo creado) y sus visitantes que al visitarlos, tienen un conocimiento básico de lo que pueden encontrar allí por lo cual requieren, y muchos piden, información para establecer una relación con esos objetos patrimoniales que los lleve a reforzar o construir identidad (orgullo de conocer, ser y estar con algo que les exalta su lugar en ese espacio en donde se interconecta con el objeto expuesto) Tal hecho obliga a los museos a convertirse en una herramienta de transformación y construcción social de primer orden.

            Los estudios de público han determinado la importancia del diseño museográfico el cual debe tener aspectos lúdicos y educativos explícitos en contenidos. La muestra debe llevar a la controversia, a la discusión, plantear elementos subjetivos que conlleven a la discusión y a redefiniciones culturales que impliquen exponer los contextos actuales puestos en relación o contextos pasados e inclusive, con futuros. La idea es problematizar para generar controversias que conlleven a la concienciación.

            En este proceso, el papel que debe jugar el texto expositivo en ese diseño es fundamental como enlace idiomático o lingüístico, siendo la palabra  la base fundamental de toda comunicación humana. Con este objetivo la investigadora española Isabel Acosta Cabronero ha desarrollado este tema el cual fue expuesto en  https://issuu.com/musea-magazine/docs/musea_magazine_72. Y que resumo en este texto.

Para Acosta Cabronero, los textos expositivos deben estar determinados por:

1.      La localización. Ubicarlo estratégicamente para ser apreciado por el visitante
2.      La jerarquía gráfica. Que debe precisar los tipos de letras, tamaño, color y dibujos que soporten la información
3.      La visibilidad. Que ocupe un espacio sin ser interferido por los objetos expuestos, y debidamente iluminado y limpio.
4.      La Jerarquía de la información. Destacar en ellos lo relevante de la muestra con un diseño que grafique adecuadamente el contenido.
5.      La relación objeto-contenido. Asociado siempre a lo que se muestra.
6.      La accesibilidad. Que garantice la movilidad del visitante.

Esto es importante pues en ocasiones, por falta de espacio o por carencias económicas, se llega a extremos tales como colocar las fichas de identificación de los objetos agrupadas o alejadas de los mismos, lo cual desorienta al público. También pasa que, por destacar el objeto, sus textos se encuentran colocados de forma tal que no es posible acercarse para leer y obtener alguna explicación de lo que se presenta.

Se debe considerar siempre que los espacios expositivos se soportan ante el visitante en tres aspectos que comprende las siguientes etapas:

1.      Primaria. Es el primer contacto, básico. Con ello se busca atraer.  La persona mira. Por lo tanto lo que se muestra y presenta debe despertar la curiosidad ante el objeto y su relación con lo actual. ¿Qué es esto y para que puede servirme conocerlo?

Ejemplo 1: Exposición Raíces prehispánicas de la cocina falconiana.  Sala 1.
El dibujo visualiza lo que pudo ser una comunidad Caquetía en la región dando uso a los utensilios de cerámica (Ollas y platos) utilizados por los aborígenes para elaborar y servir sus alimentos. Museo J.M. Cruxent-UNEFM. 2013. El dibujo es el texto  referencial de los objetos que se exponen en la sala donde
                  se inicia el recorrido de la muestra.



                                       
                                                    Fotografía Fernando Acosta. Dibujo: Danny Medina



2.      Focalizar. La persona se detiene, observa, el objeto despierta a su curiosidad y aprecia el entorno del objeto. ¿Qué es este objeto?  ¿Cuál es su importancia? ¿Para qué me sirve conocerlo?  

Ejemplo 2: Un salto de tiempos: un budare prehispánico para elaborar la tradicional arepa o pan de maíz venezolano y el actual budare eléctrico que tiene la misma finalidad. El gráfico explica. Expo. Raíces prehispánica de la  cocina falconiana. Museo «JM. Cruxent» UNEFM 2013



 
                       
Fotografía: Fernando Acosta.



3.      Mantener la atención. El visitante lee, conoce y aprehende el mensaje.


Ejemplo 3. El montaje fotográfico que sigue ilustra el alimento que perdura en la cocina de la región falconiana, explicando en pequeños párrafos algunas preparaciones que se elaboran con el cereal. Una cita del relato escrito por Galeotto Cey, expedicionario de la época de la conquista del este territorio, da peso a la información que reporta la continuidad de un producto fuertemente arraigado a la culinaria venezolana.


  

                   Fotografías Fernando Acosta.   Diseño Gráfico: Ricardo Díaz  Borregales.


Alcanzar este nivel tiene sus exigencias. Se recomienda en una primera instancia una propuesta ergonómica, cómoda para la lectura, siguiendo la franja visual normal de los individuos a quienes va dirigida la muestra (adulto o infantil) Redactar un texto sencillo, directo, que siga la cultura lectora del visitante.

En nuestro caso, un texto horizontal escrito de izquierda a derecha, con un promedio de doce a catorce líneas donde se explicite un léxico adecuado, utilizando terminología técnica o científica, debidamente explicada en términos comunes, de forma que sea legible y entendible por el visitante. Se sugiere aplicar técnicas de estimulación lectora tales como expresar siempre en positivo el mensaje, emplear preguntas, citas, humor, establecer la relación del objeto de la muestra mediante  apoyos tales como paneles gráficos donde se vincule el objeto mediante dibujos y textos pequeños en su cotidianidad, además de mapas, fotografías, dibujos, videos o sonidos representando actividades de los seres u los objetos para vincularlo físicamente con su entorno y establecer relación con tiempos presentes para alcanzar el nivel que debe promover el museo: concienciar  a sus visitantes ante tópicos o temas de interés colectivo y actual.

Una guía didáctica acompañó la muestra, que fue el resultado del trabajo especial de grado para optar por el título de Magister Scientiarum en Museología en la UNEFM. Parte de dicho trabajo puede ser leído en este blog. La evaluación de la muestra, permitió comprobar la efectividad del trabajo de Acosta Cabronero, en cuanto al manejo de textos efectivos para integrarlos a la mirada de los visitantes.
             


sábado, 13 de febrero de 2016

Reflexiones museológicas. Licda. Ana María Montero Navarro. Esp/MSc


Sobre el patrimonio
La Escuela, los museos y los sitios patrimonio.

Los museos y los espacios de presentación del Patrimonio
constituyen factores esencialmente dedicados a la instrucción
de los ciudadanos de un país y su educación.
Santacana Mestre. 2005.

En muchas ocasiones hemos visto en las redes sociales protestas ante el derribo de los árboles de Cují (Prosotis julisflora) en una ciudad como Coro, Estado Falcón - Venezuela, donde este ser vivo es emblemático de una flora xerófita al punto de ser considerado el árbol símbolo de esa entidad federal. Este tipo de situaciones suele acontecer, fundamentalmente, por la ignorancia que tiene la dirigencia de las instancias que ejecutan tal acción así como muchos otros ciudadanos, de su significación. Hay que indicar que según la tradición o memoria oral,  la primera misa que se realiza en suelo continental se hizo bajo la sombra de un cují cuyo madero sobrevive en forma de cruz, en un monumento que se encuentra en la plaza aledaña a la iglesia de San Clemente, de esta ciudad.

Esa significación solo puede ser enseñada a través de dos formas: formal, en la escuela e informal, a través de los museos, parques o sitios monumentales. En la instancia formal, ya que fundamentándose en la enseñanza de la lectura-escritura y las matemáticas, se puede instruir dictando intereses y normando las conductas, mientras que a través del museo, el usuario que avanza a su propio ritmo, adecua lo que observa a su motivación e interés. Este aspecto, que generó en Europa desde finales el siglo XIX y especialmente tras la segunda guerra mundial grandes esfuerzos y movimientos para la defensa y reconocimiento de patrimonios que catapultan el sector turismo, se pierde paulatinamente a partir de la década de 1970, cuando por efecto de las grandes migraciones que se han producido desde Asia y África hacia ese continente, se cambia la función instructiva de la escuela priorizando la enseñanza de los valores para favorecer la integración. Más eso ha traído como efecto en la sociedad europea que se empiecen a desconocer elementos propios del patrimonio del viejo continente.

El problema, que no se vio entonces y sobre el que ahora se reflexiona, es que los valores son cambiantes, no son fijos, se adecuan a circunstancias que se dan en el tiempo. Los valores responden a la lógica bueno/malo o bonito/feo y eso depende de lo piense la sociedad en un momento dado, mientras que la instrucción por su parte se mueve en la lógica científica de lo verdadero/falso y tiene como objetivo transmitir saber, conocimientos y técnicas. En este sentido, el patrimonio como legado, es la suma de todo esto que se refleja en los hechos, obras y creaciones que va desarrollando y compartiendo un conglomerado humano dentro de un territorio, que luego se configura como región o país. Para que dicha sumatoria se convierta en Patrimonio, la misma debe ser reconocida por, al menos, un sector importante de su sociedad hasta constituirlo en un bien trascendente, en un activo económico, social y cultural  que produzca riqueza material, mental y espiritual a los colectivos que se asocien en torno a él.

Para apreciar el Patrimonio, bien sea de orden cultural o natural, como el caso de la preservación de los árboles de Cují que pueblan, junto a otros, el paisaje natural del norte venezolano, el mismo no solo debe ser contemplado, sino también interpretado y entendido para así poder ser disfrutado en todas sus vertientes  como ser vivo y de interés para los humanos, y es allí donde la escuela tiene una función importante que desarrollar. Para muchos educadores será absurdo este planteamiento, que es como volver atrás, pero para ser un país de conciencia se debe volver a la escuela instructora, como lo están pensando en Europa, especialmente ante las amenazas que hoy la acosan, pues se espera que estas instituciones –la escuela y el museo- hagan conocer al Patrimonio como portador de herencias civilizatorias, soportado en la ciencia que estudia al ser humano, su comportamiento, su conducta a través del tiempo y su relación e integración con los otros seres que pueblan el espacio terrestre. Con ello se aspira lograr el respeto que conllevará  el pensarlo, antes de cualquier amenaza que afecte de una forma u otra la propia existencia, como el cortar árboles y padecer luego el incremento de la temperatura ambiental, de una mayor radiación solar, cáncer de piel, problemas cardíacos, respiratorios, contaminación y otros males derivados de las acciones insensatas de deforestación.

Y ¿Cómo los museos pueden enseñar sobre el Patrimonio? No solo colocando objetos, que son su soporte, para que sean vistas por los usuarios o visitantes. Si éstos no son contextualizados y puestos en consideración como documentos que aportan un mensaje, un conocimiento que debe ser entendido y apreciado por los usuarios en una forma didáctica, no será posible. Ello es fundamental en una sociedad informatizada como la que vivimos, en la cual el saber y el conocimiento constituyen un activo importante, dinamizador, especialmente en el área económica, del turismo y la industria cultural.

La importancia de conocer los sitios patrimoniales y los museos radica en que, al ser espacios para la imaginación, permiten satisfacer un sueño muy humano como lo es el “viajar” en el tiempo, apreciar en estos espacios los proceso de adaptación y cambios que la humanidad ha dado, como también lo que nos puede deparar el futuro,  para alcanzar el confort y la salud, bases de la felicidad. La observación de la naturaleza para conocer sus procesos, dar respuestas a sus creencias y a la creación de objetos que conlleva al desarrollo de técnicas y conocimientos han sido fundamentales para que la humanidad alcance altos niveles de bienestar. Los objetos creados o tomados de la naturaleza nos permiten apreciar, en todas sus facetas, como ha sido el quehacer humano en su evolución –y también involución- como grupo o civilización y nos  su puede permitir, en estos tiempos, ejercitar los comportamientos de respeto y conservación de la vida misma,  una vez entendida, comprendida, reconocida y deleitada la exposición de dichos objetos que constituyen, igualmente, el rasgo referencial entre un museo y otro.

El estudio de los museos como espacio educativo,  ha estado vinculado desde sus orígenes a los procesos de enseñanza -  aprendizaje, como se ha podido apreciar en antiguas civilizaciones: Llasa. Mesopotamia (1000 a-C),  Ur. Imperio Babilonico (530 a. C); Alejandría. Egipto (339 a. C);  El Shosoin. Monasterio Todaiji, en Kioto – Japón. Siglo VIII d. C. o  El Museo Ashmolean, (1669 d. C)  de la Universidad de Oxford. Gran Bretaña. Creados atendiendo necesidades de las comunidades estudiantiles y científicas que hicieron y aun hacen vida en ellas como el Ashmolean,  como disciplina museográfica y ciencia Museológica, el museo ha desarrollado su propia dinámica y didáctica para exposiciones según los tipos de objetos, vivos o inertes, que coleccione: de ciencia natural, historia, arte, zoológicos, parques o jardines botánicos a los cuales el Instituto Latinoamericano de Museos (ILAM) agrupa, según sus colecciones de objetos, en Museos de Patrimonio Cultural, de Patrimonio Natural y aquellos que integran ambos patrimonios.  Adicionalmente, mediante la intra e interdisciplinaridad  de las ciencias, la investigación y los saberes, el apoyo de las tecnologías de la información y la comunicación y desde una perspectiva lúdica, los museos se integrarían, más aun en estos tiempos, a los procesos educativos de una sociedad para hacerla consciente de su origen, de su identidad, de su Patrimonio. Es a partir de allí donde se fundamentaran los principios básicos que serán los soportes de valores auténticos, que se correspondan a lo que se es y lo que se puede ser, en convivencia con otros seres vivos y con nosotros mismos como especie, que ha hecho y hace aportes significativos –positivos e igualmente errados- en el tiempo y en el espacio que ha ocupado en el planeta.

Conocer este fundamento  implica desarrollar una didáctica para la exposición de los objetos, que según Santacana Mestre (2005), cumplen las siguientes funciones, que aun cuando referidos al Patrimonio histórico son igualmente referentes para los demás Patrimonios:

·         Fijan la imagen del concepto.
·         Se transforman en elementos de referencia
·         Atraen la atención del público
·         Son enigmas para resolver
·         Permiten formular hipótesis y desarrollar métodos de análisis
·         Permiten desarrollar inducciones históricas
·         Contribuyen a desarrollar la imaginación
·         Su uso permite relaciones empáticas
·         Se tornan en instrumentos de inclusión
·         Permiten desarrollar aportes de los usuarios y visitantes
·         Son soportes de la memoria

Los objetos,  tal y como se aprecia, “están dotados … de una gran capacidad de sugerencias  (Sheinner,2001). Son representativos de un horizonte social concreto y como ya lo hemos apreciado, el objeto es un documento consecuencia del pensamiento humano, por lo tanto tiene un carácter  de uso, símbolo, significación y de comunicación. Mas es el conjunto de objetos lo que permite instruir sobre un tema y eso solo se logra mediante la exposición.

Función prioritaria del Museo y de los sitios de presentación del Patrimonio, bien sea productos de la creación humana o de su interés como la flora, la fauna y los recursos minerales, la exposición se puede definir como un  acto comunicativo en el cual se exhibe una determinada visión sobre un tema de estudio a partir del cual, la ciencia u otras disciplinas han generado unos saberes. Una exposición debe narrar o contar una o varias historias a través de los objetos que la forman como documentos aportantes de conocimiento, meritorios de una atención especial para asegurar su preservación en la continuidad de una sociedad o civilización para que ésta se reconozca en su patrimonio o herencia.

Una exposición entonces es el conjunto de objetos materiales que componen una unidad de contenidos, interpretada en el contexto físico, natural y/o social, cultural y económico de su tiempo, relacionándola por sus efectos con el presente. De esta forma, ese conocimiento puede ser comunicado a los usuarios para su saber y disfrute; mas, para alcanzar este objetivo se requiere desarrollar un proceso de investigación.

Planificar una exposición implica estudiar los objetos: cerámicos, fósiles, pinturas, textiles y todo lo que ella implique en cuanto a conceptos de “cómo eran o como fue”  bien sean de origen natural o cultural. También es importante indicar los procesos de su creación: “Cómo se sabe o cómo se hizo y por qué” y por supuesto, su trascendencia, “en que nos beneficia o afecta este objeto hoy”. Estos tres planteamientos son básicos, mas Santacana, señala, además, una serie de pasos  a seguir para estructurar una exposición de objetos en forma didáctica, entre los cuales destaca:

·         El discurso museológico, que guía a la exposición, debe tener una introducción, un desarrollo y una conclusión, como todo estudio científico.
·         Se debe partir de lo conocido a lo desconocido.
·         La muestra de objetos debe ser variada, repetir aquellos que tienen el mismo sentido, forma o uso, puede fastidiar al usuario, así como no atiborrar las salas.
·         Los objetos deben acompañarse de su contexto en cuanto a su función material, procesos de elaboración o formación y los mensajes deben ser cortos y precisos, jerarquizados según su importancia. (El uso de recursos tales como infografías, fotografías o gráficos para ilustrar, son altamente recomendados)
·         Destacar los objetos por encima de la edificación y la decoración del área expositiva, mediante iluminación y preeminencia.

            Es necesario igualmente conocer los segmentos de usuarios que pueden interesarse por la exposición, no a todo el mundo  les va a llamar la atención una exposición de pintura religiosa, de fósiles, bonsáis, de pintura moderna u abstracta, o la artesanía. Desarrollar una exposición “para todo público” sin reconocer que los intereses de los grupos humanos son diversos, es un error en estos tiempos, ya lo han demostrado los estudios sobre el comportamiento y el cerebro humano. En este sentido el museo, como todo, se debe ajustar a este principio. En tal sentido la exposición debe plantearse considerando los segmentos de interés así como el re-plantearse el uso de réplicas junto a las originales que faciliten la manipulación de objetos a grupos de percepción táctil. Igualmente, ofrecer salidas a grupos de percepción, no solo visual, que es el principio que ha dominado al museo, sino auditiva para quienes, por ejemplo, no gusten o sepan leer e inclusive olfativa y gustativa, para esos grupos humanos específicos y por supuesto, según la muestra expositiva.

            Por último, una exposición didáctica no es completa si no se desarrollan actividades conexas tales como charlas, talleres, conferencias y otras afines, así como el editar material escrito para explicar, con más detalles, conceptos y procedimientos de los objetos expuestos que lo ameriten. Al considerar los elementos que se han expresado en el presente texto, es posible integrar a esas dos entidades, la escuela y el museo y sitios patrimoniales, al proceso de enseñanza aprendizaje para el reconocimiento y asentamiento de la memoria, de la identidad.


Referencia bibliográfica:

De Carli, Georgina (2003) Vigencia de la Nueva Museología en América Latina: conceptos y modelos. Instituto Latinoamericano de Museos. ILAM. Versión electrónica. www.ilam.org.

Santacana Mestre, Joan y Nùria Serrat Antoli. (Coordinadores) 2005. Museografia Didáctica. Editorial Ariel. Colección Ariel Patrimonio. 1ra. Edición. Barcelona. España.


Sheinner, Tereza (2001) Museología y el patrimonio intangible: la experiencia virtual Ponencia. XI Encuentro de ICOFOM – LAM. Montevideo. Uruguay. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Un tema para compartir.... La corianissima arepa pelà
La arepa en brasas
 Las peladas, peladas… la coriana arepa pelá.
Licda. Ana María Montero N. Esp/MSc  - Fotografìas: Fernando Acosta.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Un nuevo tema para compartir....
Los Museos de Coro y la teoría museológica: Una panorámica actual. Efecto de cambios sustanciales en las corrientes de pensamiento luego de la segunda guerra mundial en Europa, de luchas sociales y culturales como el mayo francés de 1968, de la “revolución verde” o del movimiento hippie entre otros, que generaron una mayor preocupación por el ser humano y sus condiciones sociales, económicas, culturales, ambientales y ante la necesidad de conservar y enseñar al colectivo nuevas formas de apreciar el entorno, se sacudieron los cimientos de todas las instituciones, entre ellas, el museo y su forma tradicional de ser como recolector y conservador de objetos materiales bellos, raros o de carácter histórico, haciendo surgir la concepción de una nueva museología. (Pastor, 2005: s/n). Imbuidos por este espíritu, los intelectuales motorizaron a través de la UNESCO, organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, la discusión de los expertos en todos sus comités, especialmente del ICOM, Comité Internacional de Museos y del ICOFOM, subcomité de Museología, el abordaje del concepto desde la perspectiva de la nueva museología, con figuras como Georges Henry Riviere, Huge de Varine-Bohan y Marcel Evrard, entre otros. De ellos es el primer investigador citado quien en la década de los años 70 plantea, en su curso de Museología en París, conceptos como el ecomuseo, a través del cual trata de integrar a la comunidad, el saber popular y el ambiente en un espacio territorial, no ceñido a un edificio. Riviere ya para el año 53 expresaba que: Parece que los museos... entran en una nueva fase de su desarrollo y que las fronteras tradicionales son cuestionadas.... están comenzando a poner en relieve las condiciones internacionales de los descubrimientos, o los aspectos sociales del trabajo industrial. ¿Dar este paso no es ya abrirse a los problemas humanos? (1989:188). El acercamiento a los “problemas humanos” llevó a teóricos de la museología a abordar los cambios paradigmáticos del modelo cartesiano-newtoniano de los museos tradicionales, sobre los cuales se habían construido sus actividades mono disciplinarias y antropocéntricas, heredadas de la creación de las diferentes ciencias autónomas del siglo XIX, (la historia del arte, la arqueología, ciencias naturales, etnología) de cuyos principios surgieron los museos modernos ilustrados. Museos especialistas en coleccionar objetos, motivados básicamente por el sentido estético de lo bello. Lo extraño o histórico y dirigidos a públicos anónimos y contemplativos, con el fin de perpetuar el “Status Quo”. (Alonso Fernández, 2001:62-63). Los museos tradicionales que se crearon desde esa óptica, fueron instrumentos para “ilustrar” a los visitantes sobre los avances que la modernidad brindaba a los países más poderosos del planeta y de las “curiosidades” y “exotismos” de los otros, considerados atrasados o “primitivos” (africanos, oceánicos y sudamericanos e inclusive otros países europeos (Grecia, Italia) a quienes se les expoliaron sus bienes patrimoniales para usufructo de los centros de poder. (De Carolis y Scheiner, 1995). A partir de la década de 1960, esta concepción es sacudida. El nuevo paradigma que se impone con la Nueva Museología, expresión acuñada para unificar y ampliar los significados y significantes de la interpretación, en unión con una visión amplia y social de la museología y la animación sociocultural, tiene como objetivo crear enlaces entre el patrimonio y la comunidad, entre los medios sociales y los educativos para que contribuyan a la compresión y conservación del patrimonio cultural, en un marco sostenible, favorecedor de una identidad positiva y tolerante. Se soporta en el pensamiento holístico – relativista einsteniano, en la multidisciplinaridad de la ciencia, que integrada al saber popular, se hace única, continua, plural, interactuante y evolutiva, lo cual acentúa la relación del ser humano con su ambiente natural y cultural. La museología es definida desde entonces como “la ciencia del museo; que estudia la historia y razón de ser de los museos, su función en la sociedad, sus peculiares sistemas de investigación, educación y organización, relación que guarda con el medio ambiente físico y clasificación de los diferentes tipos de museo” (Alonso Fernández. Ob. Cit: 32). En 1972 se produce la Conferencia sobre Patrimonio Mundial en París, en la cual la UNESCO expone los conceptos claves de patrimonio natural y cultural, integrando no sólo a los valores de carácter material creados por el ser humano, sino también los bailes, la lengua, las costumbres, fiestas religiosas y tradiciones, entre otros, que se transmiten básicamente a través de la oralidad. (conferenciapatrimoniomundial:s/n). La nueva concepción justifica a los objetos contenidos en los museos no tanto por su estética, rareza o valor histórico, sino como representación y consecuencia del pensamiento de su (o sus) creador (es), dotado por ende de una gran capacidad de sugerencias (Sheinner,2001:s/f). El objeto se convierte en un medio de comunicación de valores simbólicos, representativo de un horizonte social concreto que debe ser conocido por la comunidad que le es más inmediata como fundamento identitario y por el resto de los seres humanos para su reconocimiento y sentido de convivencia. El museo, de acuerdo a esta concepción, debe transformarse en un instrumento para la concienciación, abierto a todas las formas del conocimiento y a la valoración de todos los objetos representativos de valores simbólicos, sin exenciones, para promover cambios en su entorno, por lo cual debe soportarse en el diálogo con la comunidad para el estudio, la preservación y la difusión de la cultura de la sociedad donde se asienta. El objeto museal se convierte así en un instrumento que, contextualizado en su propio espacio, interactúa y se comunica con su colectividad, la cual deja de ser un “público anónimo”. Mientras que el Museo sale del edificio y se integra al territorio para hacer entender el patrimonio que posee. Estos conceptos que vieron la luz en el continente europeo a finales de la década de 1960 y durante las décadas de los 70 a los 80 (Riviere,1993:102-105), fueron profundizados, simultáneamente, en América donde se plantea la necesidad de abordar, desde la nueva perspectiva teórica, a los museos latinoamericanos, lo cual se expresa en las Resoluciones de la Mesa Redonda: La Importancia y el Desarrollo de los Museos en el Mundo Contemporáneo, realizada en Santiago de Chile en mayo de 1972, la cual recomienda a la UNESCO “…iniciar un nuevo enfoque en la acción del museo: el museo integral, destinado a dar a la comunidad una visión integral de su medio ambiente natural y cultural” (revistadigitalnuevamuseologia:s/f). El avance de experiencias atendiendo la nueva propuesta museológica, generaron esquemas y planteamientos han llevado a redefinir los elementos involucrados en todos los procesos de estudio museológicos. Los componentes fundamentales del Museo que plantea la Nueva Museología son: la colección que constituye un patrimonio pleno de significantes tangibles e intangibles; el visitante que debe integrarse participando como colectividad, y el territorio, constituido por la región: “… donde han convergido las diversas corrientes socioculturales de comunidades que se han asentado en dicho territorio a lo largo del tiempo, integrándose, compartiendo intereses, vocabulario y desarrollando actividades productivas” (De Carli. ). La Nueva Museología incorpora otros conceptos al profundizar en los aspectos teóricos, a través de los cuales se busca integrar aspectos que algunos pueblos orientales y aborígenes tenían definido pero que en la civilización occidental, por efecto de la filosofía materialista de la ciencia, impuesta por Descartes obvia: es lo referente al Patrimonio Inmaterial o Intangible. El concepto patrimonio intangible o inmaterial irrumpió en la UNESCO y en el mundo de la museología desde mediados de la década de 1990. Sin embargo el mismo estaba presente, reconocido como costumbres, formas de ser populares o folklóricas de los pueblos. Para estudiar este aporte se crea la Unidad de Patrimonio Intangible de la División de Patrimonio Cultural que se propone: primero transformar al patrimonio inmaterial en una forma tangible, y segundo, la realización de tareas de documentación y esfuerzos para mantenerlo vivo en su contexto original. Ambos planteamientos son complementarios e indispensables para preservar este tipo de patrimonio, sin embargo la UNESCO privilegia la segunda opción subrayando ... el papel esencial que sobre este patrimonio desempeñan los pueblos y las comunidades que lo producen y reproducen, estimulando la revitalización de estas expresiones culturales en sus contextos originales, pero considerando que estos patrimonios no son estáticos sino dinámicos, evolucionando en forma constante, debido a su estrecha relación con las prácticas propias de la vida en las comunidades (Aikawa, 1999: s/n). El Patrimonio intangible es definido por la UNESCO en la Convención de 2003, en la cual se trató especialmente este tema como “…los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”, el mismo tiene como características el transmitirse oralmente, ser constantemente recreado, infundir identidad, ser interactuante con la naturaleza y la historia, entre otras. Se espera que los museos empiecen a valorar la intangibilidad del patrimonio, fundamental para una tarea de acercamiento, ofrecer una oferta museológica de mayor contenido e identificación con las comunidades, no sólo en una labor de documentación sino también para interpretar la esencia de cada instrumento que se idea y luego se construye. Se vuelve a los preceptos platónicos para enlazar holísticamente al espíritu o “el alma” de la materia, trascendiéndola: ... allí donde el objeto, el monumento, el centro histórico de una ciudad, el sitio o el yacimiento arqueológico o natural se envuelven en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en símbolos míticos, en ritos religiosos de tal manera que sólo se puede acceder a ellos integralmente a través del conocimiento de sus características inmateriales (De Carolis, 2001:s/n). Objeto, monumento y ciudades son entendidos, según estos principios, como testimonio material de la memoria de la sociedad y desde esta perspectiva, patrimonio y museo son conceptos de naturaleza polisémica que tanto pueden referirse a las manifestaciones de la psique humana, como a la biosfera o a la danza y pueden ser analizados o estudiados desde distintos niveles del conocimiento, desde la filosofía a la economía, pasando por las políticas públicas, lo cual obliga a repensar las propuestas museológicas en forma integral. En el caso de la institución Museo, este es pensado “a partir de su naturaleza fenoménica y de su pluralidad en cuanto representación. Como espacio perceptual creador de sentidos” (Sheinner, 2001:s/n) donde la exposición se convierte en un “método” sobre la simple presentación de objetos, para establecer el diálogo y la concienciación entre la comunidad y visitantes ocasionales. Los objetos se convierten en documentos, que ofrecen lecturas sobre el entorno, tanto espacial como temporal, pues el nuevo museo es considerado también un instrumento semiótico que se desdobla en todas direcciones del mundo de la percepción y de los sentidos, yendo de lo tangible a lo intangible. Reconocer la naturaleza fenoménica del museo permite abordar la muestra interceptándola a través de la experiencia, actos y sensaciones en una forma de permanente construcción que: ... trascenderá la materialidad de los objetos que lo representan y creará conjuntos sígnicos que sinteticen prácticas, valores y sensaciones del individuo como ser biológico y social –especialmente las que permanecen, de alguna manera en la memoria colectiva...constituyendo lo que se comprende como Patrimonio (Sheinner, Ob. Cit). Los acercamientos que plantea la nueva museología para abordar el objeto como documento para proveer conocimiento, en casos como el de América Latina, donde se tejen complejas redes que parten de múltiples raíces identitarias, donde se combina y crea un tejido híbrido en forma permanente, hace obligante a que la labor museológica refleje las viejas y las nuevas raíces simbólicas que se heredan, se crean y reconfiguran continuamente ya que: Las etnias y las naciones son hoy escenarios multideterminados donde diversos sistemas culturales se interceptan e ínterpenetran... Somos redes complejas y heteróclitas de prácticas y signos, de préstamos y transacciones culturales... la identidad hoy es políglota, multiétnica, migrante, hecha con elementos de varias culturas... como resultado de confrontaciones y combinaciones de muy diversas identidades... (García Canclini, 1993:84 ). Esta labor es necesaria ya que parte del efecto de la globalización, la cual crea tensión entre lo global y lo local y transforma las culturas, pero sin olvidar la esencia de la cultura originaria y tampoco desconocer los aportes que integra la nueva. La museología, al valorar el pluralismo cultural y el reconocimiento de la riqueza en la diversidad, puede promover actividades que procesen la integración de los fragmentos diversificados de la cultura como ejercicio para convivir con la diferencia, posibilitar la inclusión y compartir el patrimonio cultural. Las propuestas museológicas soportadas en la Nueva Museología, y aportan al museo tradicional, alternativas para atender las demandas y necesidades de la comunidad, analizando los objetos de su colección para detectar los ejes temáticos que presentan y relacionarlos con la realidad cultural donde se encuentra, para motivar la acción de la comunidad. En el caso específico de los museos de la ciudad de Coro: el Museo Diocesano, el de Cerámica Histórica y el Alberto Henríquez, estos últimos de la Universidad Francisco de Miranda, se han quedado anclados en las propuestas del siglo XIX Son Museos que exhiben muestras decimonónicas. Y que cuentan con ínfimos recursos económicos para poder actuar pertinentemente bajo los principios neo museológicos. Ambas instituciones: la eclesial y universitaria no han podido convertir estos centros en auténticos promotores de los conocimientos que aportan sus colecciones e integrarlos eficazmente al patrimonio de las comunidades dueñas de ese valor intangible: la feligresía, parroquias, jerarquía eclesial y en el otro caso: los estudiantes, profesores, personal de apoyo, pasando ambas a incluir, lógicamente, a sus entornos: los barrios, urbanizaciones y otros entes gubernamentales y privados. En el caso de la Universidad “Francisco de Miranda” su compromiso es mayor como ente surgido tras una lucha popular que la ata a la comunidad falconiana fundamentalmente. Sus museos universitarios deben responder a estos principios que ya habían sido trazados por el investigador José María Cruxent, al proponer nueve postulados para la creación del Museo del Hombre y luego durante la materialización del Museo de Cerámica Histórica y Loza Popular en diciembre de 1987, para superar los “50 años de atraso que tienen los museos en Venezuela”. Para él, un museo universitario debía ser “un centro para la investigación, la enseñanza y la promoción de saberes culturales que estimule e impulse nuestros propios estudios, abiertos a todo público para estimular la creación y la expresión de sentimientos” (Cruxent y otros: 1988: 143) El Museo debía concebirse como un difusor de la ciencia y la cultura, para la afirmación de la identidad a través del objeto, conviniendo que este surgiera de acuerdo a las necesidades y recursos disponibles, y muy especialmente atendiendo a su realidad, a su contexto. En la actualidad, los museos de la ciudad de Coro, a excepción del Museo de Arte Coro, están congelados en el tiempo, en espera de una política de estado, de entender, en las autoridades universitarias, la significación que tiene el museo para la siembra de identidad y para su puesta en valor ante la comunidad. Para ello la Universidad cuenta con el apoyo que le puede brindar la única maestría en Museología que se dicta en Venezuela y de las carreras en Conservación y Restauración de Bienes Muebles; de Ciencias Sociales, mención Turismo y de las otras Áreas de Educación, las cuales guardan una relación directa con los museos custodios de una rica fuente de conocimientos que deben ser transmitidos a la comunidad para su educación, disfrute y apropiación. Referencias bibliográficas Aikawa Noriko (1999) Patrimonio cultural intangible: nuevos planteamientos respecto a su salvaguardia. Documentos del Director. Mimeografiado. Departamento de Patrimonio Intangible. UNESCO. Alonso Hernández, Luís (2001) Museología y museografía. Ediciones del Serbal. España. De Carli, Georgina (2003) Vigencia de la Nueva Museología en América Latina: conceptos y modelos. Instituto Latinoamericano de Museos. ILAM. Versión electrónica. www.ilam.org. También publicado en Revista ABRA, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional. Editorial EUNA. Costa Rica. Julio-Diciembre. De Carolis, Nelly (2001) Lo tangible y lo intangible: un delicado equilibrio. Ponencia. IX Encuentro de ICOFOM-LAM. Montevideo. Uruguay. De Carolis y Scheiner, (1995): Facilitadoras Taller Bases teóricas de la Museología. Apuntes. Museo de Ciencias de Caracas. Cruxent J.M y Claude Ochsenius (1979) Informe presentado al Consejo Universitario para la Creación de Museo de Cerámica y Loza de la UNEFM. Documento mimeografiado. García Canclini, Néstor (1989) Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo. México. Pastor, María José (2005) curso – Taller El objeto y su contexto. Una mirada a los museos de antropología (2005) Facilitadora: Coro. Decanato de Postgrado – UNEFM Riviere, Georges Henri (1993) La Museología. Curso de museología/Textos y testimonios. Ediciones Akal S.A. España. Sheinner, Tereza Cristina (2001) Museología y el patrimonio intangible: la experiencia virtual Ponencia. XI Encuentro de ICOFOM – LAM. Montevideo. Uruguay. www.revistadigitalnuevamuseologia www.UNESCO.org/conferenciapatrimoniomundial

lunes, 29 de octubre de 2012

Un tema para compartir.... Memorias de un Gallero... continuación: El gobierno de Medina Yo le tenía desconfianza a Medina Angarita porque era militar, pero su actuación en la presidencia me hizo cambiar de opinión. Fue un buen gobernante. Fue muy consecuente con los trabajadores petroleros. Bajo su gobierno se lograron aportes importantes. Durante el inicio de su mandato los partidos políticos, según el Inciso sexto de la Constitución de entonces, no estaban permitidos. Eso no impedía que los trabajadores que actuábamos por nuestra propia cuenta e interés no obtuviéramos beneficios de las compañías con el apoyo del gobierno. Todo estuvo bien hasta que en una convención de trabajadores en Caracas, discutiendo unos pliegos de trabajo, se paró un trabajador quien diciendo que hablaba a nombre de su partido Acción Democrática, en eso saltó otro insensato diciendo que él hablaba a nombre del Partido Comunista y todo eso salió en la prensa que cubría el acto. Se presentaron entonces López Contreras y Monseñor Arias Blanco al Presidente Medina indicándole -¡Se ha violado la Constitución¡- Medina Angarita admitió el hecho y clausuró los sindicatos. Sin embargo el siempre estuvo de lado de los trabajadores, Por ello gestionó y logró que el Congreso aboliera el inciso sexto para hacer restablecer los partidos políticos y los sindicatos, cosa que disgustó a López. Mientras estaban clausurados los sindicatos todos sus bienes pasaron a la nación, pero el gobierno de Medina dispuso crear en sus sedes escuelas para los trabajadores y pagar con el dinero de ellos a los maestros y así se hizo. Más tarde, cuando se abolió el inciso sexto el vino a Lagunillas y se dirigió a los trabajadores en un estadio donde nos dijo desde la tribuna que podíamos crear sindicatos pero que él prefería fuera uno solo para hubiese más fuerza y organización entre los trabajadores. También nos informó sobre la libertad para que nos afiliáramos a los partidos políticos que quisiéramos y también nos informó sobre el decreto que declararía al primero de mayo como Día del Trabajador. Cuando López Contreras, el día del Trabajador se celebraba el 24 de junio, pues López en su afán de proteger a las compañías lo hizo para que ella no pagara el día no trabajado. Cosa que sí logramos con Medina Angarita. En ese encuentro con los trabajadores, las compañías le ofrecieron un ágape al Presidente en su club, pero él no aceptó indicado que él tenía un compromiso con los trabajadores y esto no les gustó a estas empresas que nunca le llegaron a tener confianza. Durante su mandato, hubo varios conatos de huelga, pero el General le ordenaba a sus ministros –defienda a los trabajadores-, entre ellos el doctor Julio Diez, quien resolvía los problemas a favor de nosotros. Primero con los comisariatos, donde se les impuso a las compañías que nos dieran los productos al precio que tenían antes de la guerra. Los plátanos, el queso, el azúcar, el arroz, la leche, la harina, de maíz. Según la compañía señalaba que solo en los plátanos perdía tres millones de bolívares por las compras que tenía que hacer por la guerra. Aparte, nos tuvieron de que dar dos bolívares de aumento salarial. La Compañía quiso que todos los trabajadores fuéramos uno “utility”, así un empleado de oficina, si se requería debía hacer también trabajos de pico y pala y el obrero los mismo, pero con su mismo sueldo de obrero, pero esto lo paró el gobierno de Medina y lo que logramos fue dos bolívares más de aumento salarial. También bajo su gobierno logramos que las compañías nos dotaran de instrumentos de seguridad, guantes, zapatos, camiones adaptados para el transporte, media hora para el almuerzo. Con Medina obtuvimos 15 días de vacaciones y luego logramos el mes. Con este dinero podíamos ir visitar a nuestros familiares en nuestros pueblos y llevarles buenos regalos. Durante el tiempo que fueron clausurados los sindicatos, yo me puse a estudiar en una de las escuelas que se abrieron para los trabajadores y cuyos profesores eran pagados por las compañías. Como yo había hecho estudios en Aracua, me hicieron exámenes y me indicaron que yo estaba bien, pero como no estaban certificados me ubicaron en tercer grado y en cuarto que los hice en un año y luego hice el quinto y sexto en otro aprobando con 18 puntos y recibiendo mi certificado de educación primaria por parte del Ministerio de Educación. Los gobiernos de la Junta y Pérez Jiménez Pero luego vino el golpe de los adecos y los militares y tumbaron a Medina. A partir de entonces el partido Acción Democrática tomó fuerza Tanto en lo político como en lo sindical. Manejaba todos los puestos claves de las compañías como de los ministerios. En ninguna parte podías conseguir trabajo si no estabas inscrito en el partido o te recomendara. Los adecos tenían brigadas para que vigilaran y denunciaran a quienes no fueran del partido y a muchos los hacían detener sin pruebas ni hechos, pues no habían derechos humanos, ni libertad personal, ni nadie que reclamara. Yo sufrí por no querer acompañarlos ni en lo político ni en lo sindical. Formé parte de quienes fundamos el primer sindicato de trabajadores petroleros que organizó la huelga del 36 y les dije que no iba a inscribirme en el que ellos habían fundado. Además veía los desmanes que ellos hacían por puro sectarismo. Por eso, cuando Jóvito Villalba fundó a Unión Republicana Democrática para hacerle oposición a Rómulo Betancourt yo me inscribí en Lagunillas con el número 43 por Pan, Tierra y Libertad. Sin embargo eso fue como cometer un delito, pues empezaron por cometer contra mí toda clase de atropellos en el trabajo. Antes yo podía ayudar a gente para entrar a trabajar en la compañía, pues los caporales eran la vía para que ingresaran, yo le decía que podían, si eran 10, que los fuera reportando de dos en dos, ya que otras personas hacían lo mismo con sus paisanos y eran tiempos difíciles, pero así se hizo difícil. Por esos días había recibido mi certificado de estudios de sexto grado, lo cual fue motivo para que el superintendente de la empresa me felicitara y hablara con el Jefe de Transportación para un ascenso. Este me anotó para que laborara en su oficina, pero el Secretario vio la nota e hizo que me cambiara por un aprendiz que estaba en el taller mecánico. Yo vi el cambio y me quedé esperando. Había una oficina “overhot” que suministraba material pequeño pero importante para la empresa que era dirigida por un colombiano apedillado Acosta Vives quien se dio cuenta de la patraña y me mandó a llamar, me puso ante una máquina de escribir y me mandó a copiar una carta y a resolver un problema de regla de tres. Cuando terminé, me dijo que esperara y se fue a mostrar el trabajo realizado al Jefe de la Oficina de Transportación diciéndole –Yo necesito que este hombre pase a mi oficina!- el jefe le respondió: -Yo pensaba traérmelo para acá, pero si lo necesita puede llevárselo- Eso incomodó al personal de la oficina que era todos adecos. Sin embargo allí estuve poco tiempo pues al colombiano la compañía lo transfirió para la oficina que tenía en Bogotá. El me dijo –yo pensaba ayudarlo, pero me voy para mi pueblo. Acá queda con un paisano suyo que queda en la dirección de la oficina- Pero se equivocó. Este nuevo jefe fue mi peor adversario. Nada más al llegar me sacó de la oficina y me pasó para un departamento de materiales para unidades pequeñas desde bicicletas hasta para limosinas. Este era un espacio totalmente cerrado, con llave donde solamente podía entrar el despachador. Esto era para yo fracasara y poderme botar. Pero se equivocó, me día a la tarea de organizar los materiales y ordenarlos por orden de llegada, según los desembarcaran y registrarlos según salieran. Así podía contabilizar mejor y trabajar más rápido. Como no pudo hacer nada, me mandó a despachar los materiales pesados: tractores, camiones. Este depósito era sólo y cerrado, allí mandó a condenar 14 ventanas y una puerta auxiliar que tenía pues consideraba que se podían robar tales equipos por esa vía. Inventó eso para que yo renunciara, pero decidí ir al Sindicato pidiendo se hiciera una inspección. Vino una delegación de Maracaibo ordenada por el doctor Julio Diez, falconiano director de la oficina de asuntos laborales. Y allí se dieron cuenta de lo inhumano del lugar. Midieron la temperatura y llegaba a 90º Centígrados hacia las 10 de la mañana. Mandaron entonces a abrir las ventanas y la puerta y a hacerme una pieza con escritorios y sillas para mí y un ayudante y la dotación de una abanico grande y otra puerta grande para que entrara el aire libremente. Este paisano, de nombre Mario Hernández Calles se convirtió en un enemigo, tratando de hacerme el trabajo imposible, creyéndose jefe supremo de la compañía y del partido, al cual representaba vistiéndose todo de blanco: vestuario, zapatos y gorra blancos cuando estaba en la oficina. Cuando algún trabajador adscrito al sindicato adeco, que laboraba en su departamento hacia algún reclamo por alguna falta, Hernández llamaba a la directiva y le decía que no le dieran crédito a la reclamación. Yo que me daba cuenta, luego conversaba con los obreros y los convencía que no le dieran crédito a ese Sindicato pues no iban a conseguir nada con él y les explicaba por qué. Así estos renunciaban y se iban para el otro sindicato. Por ello más rabia me tenían. Otra muestra de la intolerancia adeca en esos tiempos fue cuando se estaba haciendo el proyecto para las elecciones presidenciales de Rómulo Gallegos, Rafael Caldera y Gustavo Machado, estábamos tomándonos una cervezas en un bar dos copeyanos, dos adecos y dos urredistas, todos compañeros de trabajo. Hablábamos de las elecciones y yo les dije que esas elecciones no eran necesarias pues Rómulo Gallegos era el futuro Presidente y que los otros candidatos no llegarían a nada. Los dos compañeros adecos se levantaron y se fueron y media hora después nos llegaron diez miembros del partido AD, preguntando que quienes estaban hablando de política allí. Yo les contesté que de acuerdo a la Ley, teníamos libertad y derecho para hablar de ese tema. Ellos se fueron, pero les advertí a mis compañeros que mejor nos fuéramos de allí. Salimos pero ellos insistieron que ir a otro bar que quedaba cerca. Les sugerí que pasaran a un reservado y yo me quedé en un velador afuera y pedí una botella de cerveza. Minutos después pasó por allí un profesor llamado Domingo Márquez muy apreciado en Lagunillas a quien le ofrecí un vaso de cerveza, al poco rato llegaron dos miembros de AD quienes le dijeron una serie de palabras agresivas y en respuesta el profesor casi se fue de las manos con ellos por lo que tuve que intervenir para que se calmaran. Con estas dos acciones el mismo día, les dije a mis compañeros que era mejor irse a la casa, pero ellos se quedaron en el bar. Era sábado. Amaneció el domingo, me levanté y como a las diez de la mañana me consigo con el Comisario del Campo quien me dice –¡Te salvaste! ¡Tu también estabas implicado en el golpe de estado! ¡Todos tus compañeros están presos y estarán incomunicados por más de cinco días!- Yo le dije al Comisario: -Pero ¿Cómo piensan que ustedes que cinco o seis hombres van a tomar una prefectura para tumbar el gobierno? Según me dijeron más tarde, la denuncia la hizo un señor de apellido Bocaranda, pero aun cuando lejos del sitio donde estábamos, alguien hizo un disparo de revolver, fue motivo para hacer llamar a los comandos que estaban en Mene Grande y en Punta Gorda, indicándoles que se había develado un complot en Lagunillas para tumbar el gobierno de la Junta Civico-Militar. Yo como sabía que me vigilaban por mi actividad en URD, me cuidaba de ellos. Al final, los militares sacaron a los adecos del poder. Pero eso no significó cambio. Caso contrario, fue peor pues todos fuimos perseguidos política y sindicalmente, aun cuando los adecos siguieron con su sectarismo, aun en la clandestinidad. El gobierno de Pérez Jiménez persiguió a todos los sindicalistas. Acción Democrática, como ex-partido aliado de los militares, fue clausurado. Durante este gobierno también hubo huelgas de los trabajadores petroleros, pero también había mucho miedo. Hubo una donde todos nos paramos por reivindicaciones, yo también lo hice como trabajador, sin embargo, un grupo se reintegró a las labores y yo fui acusado de ser uno de ellos. Quienes más criticaban eran aquellos que estaban con AD. Hasta me llegaron a culpar de perder esa huelga porque yo no había participado. Esto me produjo conflictos con mis compañeros, pero yo tenía un compadre que era sobrino del Jefe de Depósitos de la compañía y le dijo de lo que se me acusaba. Entonces él llamó a todo el personal y le dijo a mi jefe inmediato la razón por la cual me acusaba de tal hecho si ellos fueron los primeros que acudieron al trabajo cuando se declaró ilegal la huelga. Que él tenía los reportes para mostrárselos a todos y así todos callaron. Entonces se prohibió hablar de política en el trabajo y a mí me indicó que le avisara si era agredido nuevamente. Esas agresiones eran diarias y en cualquier momento y sin oportunidad para defenderme. Luego de esa reunión yo sentí un gran alivio. En una última huelga que se produjo en la empresa, el comandante de la Guardia Nacional de Lagunillas, me mandó a llamar. Fui y lo primero que me preguntó era si yo conocía a los líderes de Acción Democrática. Le dije que eran muchos, pero que no podía acusar a ninguno en particular. Entonces sacó una carpeta de su escritorio con una lista de nombres donde yo aparecía tachado en rojo. Se la habían suministrado dirigentes de dicho partido, para que me eliminaran en caso de ellos nuevamente tomar el poder. –Por esto lo mandé a llamar- me dijo –para advertirle. Pero tengo órdenes de protegerlo y para decirle que cuente con esa protección-. Le contesté que le agradecía todo –pero mi conciencia está libre- le recalqué y luego me fui. A pesar de todas esas desavenencias con la dirigencia adeca de la compañía, tan fanática y sectaria. Para las elecciones de diciembre del año 52, mi trabajo era convencer a esos compañeros de trabajo adecos que votaran por Jóvito Villalba. Uno de mis argumentos era que si así lo hacían, lograrían la legalidad del partido una vez URD en el poder. Betancourt ordenó no votaran, pero la gente votó por Jóvito. Yo fui fiscal del municipio Lagunillas y recorrí toda la zona. Sabía del triunfo porque las tarjetas del partido de gobierno no las echaban en las urnas sino en el suelo. Yo previendo la reacción, ordené recogerlas en cajas. Sabíamos que el triunfo era total. Esto motivó que el dos de diciembre se ordenara mi detención, pero unos jóvenes que pasaron frente a mi casa le dieron la información a mi esposa Flor para que me ocultara y así me fui a casa de un compadre,como a las 11 de la noche, pero como a la una de la madrugada, llegó una buseta con guardias, policías y de la Seguridad Nacional. La suerte que las casas eran parecidas y ellos se dirigieron a la otra casa lo cual me dio la oportunidad de salir por el fondo y refugiarme en medio de cuatro pipas que tenia la casa continua en la lavandería. Llegaron y rodearon la casa. Allí estaban mi papá y un cuñado, empezaron a interrogarlos. El chofer del carro y un guardia nacional al ver a mi esposa la reconocieron, era maestra de sus hijos ante lo cual el guardia nacional señaló: ”esta casa no se registra, la señora dice que no está y basta”. Cuando mi esposa y una comadre quien también era maestra en el mismo grupo escolar fueron a clase el día siguiente, el director las mandó a poner presas en la Policía de Lagunillas, pero el Jefe Civil les dijo que él no iba a recibir a estas maestras y entonces se las llevaron presas para sus respectivas casas, con la orden de presentarse cada vez que ellos pasaran por el frente, lo cual hacían cuatro y hasta cinco veces al día. Yo, por todos esos días, no podía llegar a mi casa, me consiguieron una casa vacía durante varios días, pero tenía que mudarme para varias casas de los vecinos y amigos. Duré más de dos meses fuera de mi casa. Todo esto lo viví pues yo ocupaba cargos en el partido URD como miembro del comité y era presidente del sindicato ORSI, que más tarde me lo quitó una comisión que mandó Pérez Jiménez cuando mandó a eliminar estas organizaciones. En ese entonces, fue electo diputado al Congreso un Secretario del Comité del partido que teníamos en Lagunillas y que luego se pasó al bando contrario, es decir, al partido de Pérez Jiménez y eso hizo que se nombrara una comisión que viniera al Zulia desde Caracas, encabezada por el Doctor Luís Hernández Solís y Raúl Díaz Legorburi para reunirnos en Lagunillas quienes me indicaron que yo era el hombre para encargarme de la dirección del Comité. Yo no quería pues les decía que siendo integrante del Sindicado donde tenía una representación importante no debería mezclar las cosas, pero ellos insistieron y acepté. Por la premura de la actividad, el acta no se asentó en el libro directamente sino en una hoja de papel. La directiva estaba integrada por conocidos y coterráneos, el Presidente era de La Vela de Coro; el Jefe de Reclamos, de Aracua; mis paisanos y el resto de la directiva habíamos trabajado en la misma empresa, la Schell. Así pues, además de ser el Secretario del Comité de URD, ocupaba el cargo de Presidente del Sindicato ORSI. No mandé a asentar la hoja de papel al libro y eso permitió que, cuando el gobierno mandó a tomar el Sindicato, poco tiempo después, no pudieran detener a nadie. Esta toma fue todo un asalto, la comisión que fue a cumplir la orden del gobierno, tenía entre sus objetivos mandar a poner presos a todos los de la directiva que fueran miembros del partido URD. Ellos hicieron una convocatoria para una asamblea y se trajeron personal de las contratistas y del Aseo Urbano de Cabimas y Lagunillas y me mandaron a avisar en el despacho donde estaba trabajando para que me presentar a presidir la asamblea. Yo les mande a decir que para realizar una asamblea se precisaba convocar con dos días de anticipación, por lo tanto esa asamblea era ilegal. Esto me lo dijo un escribiente que teníamos. Aproveché para les dijera a los militantes del partido y del sindicato no presentarse en esa asamblea y le ordené que se fuera para Maracaibo y le expusiera al doctor Felipe Araujo Herrera las situación que confrontábamos. Salí del trabajo y me fui directamente a Campo Rojo donde vivía el Secretario del Sindicato. Cuando me estoy bajando del carro, se me para un jeep por detrás y me ordenan subir a él. Al Secretario lo vi y pude hacerle una seña con la mano que se retirara. Me llevaron entonces. Había mucha gente pero ninguno de los miembros del Sindicato ni del partido. Me ordenan abrir el local, pero les digo que no tengo llave. Me dicen que rompa el candado y les digo que tampoco puedo hacerlo. Se me acercaron unos conocidos míos y me dicen: no te opongas que esta es una orden de Pérez Jiménez!. Al final ellos rompen el candado o las argollas y me dicen que suba al estrado. Les digo que yo no tenía nada que hacer allí y me quedé abajo con el grupo de gente. En eso veo que regresa de Maracaibo el escribiente a quien había enviado a informar al doctor Araujo Herrera, se me acerca y dice que trae un mensaje y que lo va a leer a todos. Yo le sugiero que se quede quieto, que no suba, que no lo lea. Pero porfiado, sube y toma el micrófono. Ni siquiera lo dejaron hablar!. Le quitaron el micrófono y se lo llevaron preso de allí mismo para la policía donde ya tenían al Jefe de Reclamos del Sindicato. Cuando la asamblea, que sigue su curso, termina de nombrar la nueva directiva, les digo que si su interés era tomar el sindicato, que van a hacer con los detenidos. Entonces nombran una comisión para que fuera conmigo a hablar con el Jefe Civil. Cuando estos estaban saliendo con su viandas en libertad el Comisionado nos dice, prepotente: con viandas ni papeles se tumba este gobierno, sino con tanques y camiones! Yo le dije: Así será- Pero poco tiempo después, cuando cayó Pérez Jiménez, ya yo estaba en Falcón. Empecé a escuchar las declaraciones de la Junta Patriótica encabezada por Fabricio Ojeda, a quien yo conocía como estudiante que llegó de Boconó, estado Trujillo y tuvimos la oportunidad de inscribirlo en el partido URD y escucharle su primer discurso político encaramado en el taladro número 6 de Lagunillas. Pensé: Como no estoy en el Zulia para recordarle a esa gente, que los papeles fueron la mayor contribución para la caída de Pérez Jiménez. Al final nunca fui detenido, porque tuve la suerte de que nunca se asentó en el libro de actas del Sindicato, los nombres de la directiva.
Chuma a sus 94 años.

martes, 24 de julio de 2012

Un tema para compartir....Memorias de un Gallero, continuación
El gobierno gomecísta en San Luís. Cuando estuve convaleciente en La Masas, acostumbraban en la Prefectura de San Luís a reclutar gente para resguardar a las autoridades de noche. Nosotros éramos unos cuantos muchachos, yo tenía unos 17 años, y nos buscaban para ir, pero teníamos un familiar que nos daba el aviso y muchas veces teníamos que ir a dormir en el monte, porque los guardias con los comisarios de barrios les daban los datos para conseguirnos. Este era el gobierno de Juan Vicente Gómez donde había guerrillas de Manuel y Rafael Simón Urbina. Una noche tomaron la Prefectura matando a casi todos los funcionarios. En ese tiempo no había derechos humanos ni se respetaban a los menores de edad. Por eso teníamos que ocultarnos. Por esta toma de la prefectura agarraron uno de los guardianes, un muchacho de Las Masas que reclutaron de esa forma, acusándolo de apoyar la guerrilla, que él tenía que saber sobre el asalto de los Urbina ya que no le pasó nada durante el asalto. El se había ocultado. Lo llevaron al monte y allí le dieron una muerte terrible, cortándole el cuerpo por partes, en pedazos. Como no se quejaba y no hablaba le abrieron la boca y le encontraron una medalla con la imagen de la virgen del Carmen. Se la sacaron y enseguida murió. Lo enterraron en el mismo sitio. Con el tiempo los familiares sacaron los restos y le dieron cristiana sepultura. Según, allí se dieron cuenta cómo fue descuartizado. Esto lo hizo el gobierno, fue uno de los tantos desmanes que se hacían pero que nadie reclamaba. Los funcionarios imponían multas y “colaboraciones” arbitrarias a los que podían pagar y a los que no, los enviaban a trabajar en la carretera que estaban haciendo por el cerro de los indios, vía Churuguara. También pude ver cómo llegó una comisión de San Luís a buscar preso a un padrino mío y otro señor vecino. Sin decirles el motivo y los mandaron para el castillo de Puerto Cabello, durante un año estuvieron presos. Los denunciaron de conspirar contra el gobierno sin pruebas ni testigos. Los sacaron de sus casas. También vi como un funcionario llegó con unos burros y mandó a bajar un poco de maíz de la troja que tenía el dueño de una casa al cual buscaba para detenerlo. Como no lo encontró, se llevó el maíz. No recuerdo si era el mismo funcionario, pero conocí a un coronel Pachano, que se dio a la tarea de buscar a mi padrino Jorge Jiménez arbitrariamente ya que él se oponía y discutía por esos desmanes. Una de esas acciones que no aceptó mi padrino Jorge fue que el caserío tenía para la sombra de los animales, unas matas de cují muy frondosas. Pachano los mandó a cortar sin consultar a los dueños de las matas ni a la gente del pueblo. Llegó con más de 15 hombres también con la intensión de apresar a mi padrino. Nosotros, previendo el caso, lo habíamos encerrado en un cuarto ya que él quería hacerle frente al coronel. Este quiso entrar por la fuerza a la casa pero nos opusimos unos sobrinos y yo indicándole que debía traer una orden judicial, aun cuando sabíamos que podía hacer caso omiso de tal planteamiento. A uno de los sobrinos que venía llegando lo agarró el funcionario y le muchacho se le sacudió. Entonces este dio la orden de arrestarlo y amarrarlo y se lo llevó preso. Otro de los sobrinos –eran varios- me mandó a buscar a otro quien también era mi padrino, Fulgencio, este me dijo que le ensillara una bestia y se fue para Coro. Al llegar nos envió un telegrama que decía “Muerto Gómez, Presidente-gobernador Arístides Tellería. Chucho en libertad” Esto fue para nosotros de gran alegría. Padrino Jorge había servido con el general Tellería en Ciudad Bolívar. Pachano quiso volver a Las Masas, pero cuando llegó a La Quinta, le dijo Don Luís Villavicencio: -¿Para dónde va Coronel? Contestó: -Voy para Las Masas- Le dijo Don Luís -¡Oiga los tiros y los vivas! ¡Esa gente sabe que Gómez murió! – De inmediato Pachano se devolvió y se fue para Coro, vía Sabaneta. Padrino Jorge envió comisiones para detenerlo por todas las vías usuales de salida de San Luís. Pero no pensó en la de Sabaneta, que era la más lejana y menos transitada. La orden era no dejarlo ir. En ese entonces también pude saber lo que hacían estos funcionarios. Se informaban de los habitantes que tenían medios económicos para inventarles denuncias sobre tenencia de revólveres. Los hacían citar para que entregaran el arma. Así le pasó a mi padrino Fulgencio quien nunca había tenido un revolver. Tenían los funcionarios del gobierno un payaso que estaba pendiente de a quien llamaban. Le salía preguntando que le pasaba y cuando se enteraba, les ofrecía el arma indicándole que así podía ayudarlo, pues él le vendía el revólver, el afectado lo entregaba y así se libraba del problema, pues tenía que entregar el arma, si no se quedaba preso. De esta forma el negocio volvía al “dueño” Era un negocio entre los funcionarios y el payaso que lo que querían era conseguir dinero. Para el Zulia Después de todas estas cosas y de mi entera recuperación, a principios del mes de agosto de 1936 me fui para el Zulia. Mi Tío Fachito, quien ya estaba allí, me había conseguido con un caporal de la compañía anglo-holandesa Venezuela Oil Company, que después se llamó la Schell, un trabajo. Me decía mi tío que tan pronto llegara, el caporal me conseguiría el reporte. Salimos de La Masas con otros cuatro más a caballo hasta Curimagua. Delante de nosotros iba un muchacho que llevaba las maletas, una cecina de un chivo capón que se había criado y engordado con maíz y una lata de manteca de marrano. Yo iba acompañado de un primo, Pastor Jiménez, quien ya había ido al Zulia. Llegamos a Coro, no había carros, pero nosotros conseguimos un camión que salía esa misma noche. Era temprano aún y nos pusimos a caminar la ciudad. Pasamos por la casa de la señora Cantalicia de Medina quien estaba con Marucha Schiripa, quienes también iban para el Zulia pero no conseguían carro. Allí me entero por la Señora Cantalicia que su hijo Lorenzo se había casado por poder con María y que ella llevaría a Marucha para entregársela. Yo le dije que si querían yo hablaba con el chofer del camión y se iban con nosotros. Ellas aceptaron y así lo hice. También hablé con mi compañero que teníamos contratado los dos puestos delanteros para que se los cediéramos a ellas y no hubo problemas. Pero yo no sabía cuántos días podíamos durar en el camino, montados en la parte de atrás y ¡Duramos cuatro! Había que vadear ríos o esperar que bajaran, estaba lloviendo y cuando no, el sol que nos pegaba fuerte. No era en verdad una carretera, era una gran trocha donde no había puentes. Por fin llegamos a los Puertos de Altagracia y a esperar una embarcación que llevara a la señora Cantalicia y a Marucha hasta Los Haticos, en Maracaibo. Las acompañamos y luego nos fuimos al puerto de Maracaibo para embarcarnos en un barquito que nos llevara a Cabimas. Allí tomamos un carrito para ir a Lagunillas y cuando nos bajábamos del carro, nos vio un muchacho a quien habían enviado para nos recibiera en Los Puertos de Altagracia, pero se puso a beber y se olvidó de nosotros. Nos hizo meter de nuevo en el carro y nos llevó a Campo Rojo donde él trabajaba y allí nos tuvo casi todo el día para justificar su falta. Tres días después de llegar, el caporal me mandó a buscar, pero con las molestias de las tablas del camión donde venía sentado, me salió un “nacido” que me mantuvo varios días varado hasta que pude presentarme. Una noche unos primos que ya tenían tiempo en el Zulia me llevaron a un bar y me preguntaron que quería beber. Yo dije -¡Cola!- Ellos me dicen que pida una cerveza. Pero yo les dije que a mí no me gustaba, pues creía que era como cuando estaba en Curimagua, que se vendía caliente y esos sabía mal, además de oler a orine de bestias. Ellos insistieron y al final probé una y dije: -¡Esto es muy especial!- Desde entonces mi bebida predilecta fue la cerveza Zulia. Cuando empecé a trabajar me metieron en el departamento de Transportación. Un trabajo de suplidor de implementos para los camiones que tenían seis hombres y el chofer. Debía darles las herramientas que consistían en picos, palas, cadenas, “perros” para cadenas, “perros” para madera, “gatos”, barras y potes para agua, “pateclas”. Para mí lo de “perros”, “gatos”, “pateclas” me parecían cosas extrañas, pero poco a poco fui aprendiendo. Cuando regresaban los camiones entregaban los materiales que habían recibido. Con los meses, cuando un trabajador se enfermaba o faltaba, me enviaban a suplirlo. Me tenían como “utility” y hasta los choferes me pedían para integrar su equipo, así me dejaron fijo en un camión especial de gasoil y me mandaron para integrar un equipo de obreros especializados. Ganaba seis bolívares semanales y aun cuando no era mucho, con eso pagábamos la comida, el hospedaje, se mandaba dinero para la familia en Las Masas y nos quedaba para la cerveza. Yo le daba a mi tío quien no tenía un trabajo fijo sino como “guachimán” alguna que otra noche. Vivíamos en el sector Los Cocos, en Lagunillas, mi Tío Fachito, mi padrino Camilo y casi todos los de Aracua y Murucusa aun cuando también había otros corianos que trabajaban en la Compañía o en alguna contratista. Sin embargo, para la primera semana de trabajo solo me pagaron tres bolívares. Los otros seis se los reservaba la compañía para entregármelo, en caso de retiro, para que me fuera a mi casa o mi pueblo. Esos tres bolívares era todo lo que teníamos de prestaciones sociales. La huelga petrolera del 36 y el gobierno de López Contreras. El trabajo en los camiones era muy duro y peligroso. Transportación se encargaba de todo el sistema para la perforación. Suministraba todos los equipos y materiales: las maquinarias para la exploración de locaciones, llevar la madera para hacer la plataforma para el taladro, la cabria para la torre del taladro, la mesa rotatoria, el camión especial. A mí me tocaba dejar en posición la barra de perforación. Con una guaya de una pulgada de grosor, sujeta por una patecla, se impulsaba la barra mediante un güinche que yo manejaba con el mayor cuidado para que entrara en el lugar específico de la plataforma para que la mesa se mantuviera recta. Si se desviaba, lo cual podía afectar la plataforma, yo debía darle el toque de impulso hasta hacerla caer en el sitio indicado y dejarla lista. Abajo mientras tanto, el caporal vigilaba el proceso para que la barra llegara a tierra pasando por la cavidad de la plataforma en la forma correcta y proceder a conectar unos 300 tubos que iban hacia el pozo subterráneo donde estaba depositado el petróleo, en la medida que la mecha colocada en la barra: un tubo macizo que perforaba el suelo, también vigilaba que los otros obreros fueran sellando el hueco con cemento, cuya carga de 300 sacos que montábamos a pulso al camión y que también preparábamos. Así dejábamos todo listo para que luego Producción montara un motor •Buda” para el funcionamiento del balancín. Todo ese trabajo era enteramente rudimentario. Teníamos que ponerle un tubo en cada esquina del camión para darle más estabilidad- Sin embargo era peligroso. Los tubos se podían rodar y acarrear accidentes como el padecido por un primo, quien, estando instalando la barra, esta, para ser subida al camión requirió de ser auxiliada con una camioneta a la cual amarraron con un mecate, pero por lo pesada, éste se reventó y la barra se devolvió pasando con gran rapidez por encima del brazo y se lo molió completamente quedando inútil. La compañía no le pagó por esto. En ese entonces no teníamos ninguna protección laboral. El horario era de ocho horas de lunes a viernes, pero si se pasaban más de una o dos horas, no se pagaba sobretiempo. El sábado y el domingo no eran laborables, más si la compañía requería que trabajáramos lo hacíamos, pues era obligatorio ir pero el pago era sencillo. No teníamos transporte, ni servicios médicos, ni de ninguna clase, menos para la familia. No teníamos vivienda, ni siquiera agua fría para aliviar la sed durante la jornada de trabajo. Los potes de agua que llevábamos los colocábamos debajo de las matas para medio refrescar el agua, que, por la temperatura del Zulia era caliente. Todas esas cosas llevaron a la huelga en diciembre del año 36. Para lograr las cosas el Sindicato Petrolero que ya habíamos fundado hizo un gran trabajo en todo el trayecto de la huelga, porque hizo que todos entendiéramos la lucha por todas esas injusticias que sufríamos. Los jefes decían que los venezolanos con hambre no duraríamos ni tres días en la huelga pero duró cuarenta y tres. Los “musiues” tuvieron que salir a hacer sus servicios. Aun cuando López Contreras nos obligó a reintegrarnos por un decreto presidencial, muchos de los artículos del pliego de peticiones que había introducido el Sindicato fueron reconocidos pues se demostraba la situación injusta que padecíamos. Se reconoció a la familia completa en los servicios sociales, se obligó a la dotación de hielo y agua potable, el pago de un bolívar por casa, el pago de tiempo y medio para los trabajos los sábados y domingos y para los días feriados, también para los trabajos nocturnos, y el pago de sobretiempos para las horas extras de obligado reporte y otros más. Pero López no aceptó que nos pagaran los días de huelga como salarios caídos, que según el Sindicato eran 43 millones de bolívares. López Contreras lo que hizo durante la huelga fue hacerse cargo de los intereses de las compañías, pero no se metió con nosotros pues la huelga fue pacífica todo el tiempo. El Sindicato recibió de varios estados apoyo en alimentos. Camiones llenos de plátanos y verduras llegaban de Trujillo, del sur del Lago y de otros pueblos andinos. De Coro llegaban las cecinas de chivo o pescado salado, maíz, para que los trabajadores y sus familias no pasáramos hambre. De casi todos los estados enviaban comida de todas clases en apoyo a los trabajadores petroleros que se guardaban en un depósito del Sindicato. También de Trujillo, de Lara y de Coro venían gente traída por la compañía para quebrar la huelga, pero el Sindicato tenía unas brigadas que persuadían y contenían a esa gente a quienes se les ofrecía a su vez alimentos que tenía el Sindicato en el depósito que muchos aceptaban y otros sencillamente se solidarizaban. Hubo familias de estos otros estados que ofrecieron ocuparse de los hijos de los trabajadores para que no pasaran trabajo mientras se estaba en la huelga. En Caracas no los dejaron pasar. Todo esto hizo que se lograran los objetivos. Así se consiguió avanzar. A López, a pesar de todo, no le quedó más remedio que aceptar que lo que se pedía era justo. Sin embargo no dio totalmente su brazo a torcer y buscó favorecer a la compañía no haciendo cancelar los días de huelga y el obligarnos a volver mediante decreto. La quema de Lagunillas de Agua A principios de 1937 estábamos en plena guerra mundial. Entonces necesitaban de una persona que supiera leer y escribir y me pasaron de trabajar en los camiones a una bomba de gasolina para que despachara los vehículos. Esta originalmente era un cilindro que había que abría con una llave y luego cerrarla, pero la guerra demandaba reforzar la seguridad del muro del lago, ello requería instalar una estación más moderna ya que la empresa debía garantizar el servicio en tales circunstancias. Dieron estos trabajos por contrato para acelerar todo y trabajar en 3 turnos las 24 horas. Esto implicó colocar tres despachadores para atender los requerimientos de las contratistas y anotar todo los que se procesaba. Estando allí se incendió el pueblo de Lagunillas de Agua. Como yo tenía guardia esa noche, me tocó darles gasolina a los damnificados que venían cubiertos de petróleo. Un buzo sacaba gente por el muelle de la compañía y los jefes, que estuvieron allí toda la noche, me dieron la orden de darles toda la gasolina que necesitaran. La mortandad fue grande. Como todo era de madera, hasta el puente que comunicaba la población con el muro y el pueblo de tierra, la gente cayó al agua y como esta estaba llena de petróleo y gas, se quemó. El fuego proveniente de una lámpara que se le prendió a una mujer y quien, para apagarla la tiró al lago, acabó con todo en poco tiempo. Los que no murieron quemados murieron ahogados, pues todo se desplomó y la gente no tuvo por donde salir. Yo había pasado un rato antes por allí, me gustaba ver las mujeres bonitas que trabajaban en los bares cuando iba para el trabajo en la bomba. Era un sitio agradable, ni bonito ni feo. Todo hecho en madera. Creo que nunca se supo cuantos murieron, fue una tragedia. Con el incendio de Lagunillas de Agua, López Contreras decretó hacer Ciudad Ojeda, ciudad con cuyo nombre perdura. Las primeras casas que construyeron en Ciudad Ojeda se las dieron al cuido a Próspero Molina, como era muy conocido y amigo mío, yo le dedicaba un día a la semana para visitarlo. El estaba solo y las casas no estaban habitadas todavía. A Próspero yo lo conocía desde Aracua y Murucusa pues de pequeño le ayudaba a cuidar su cuerda de gallos. Cada vez que él viajaba a Falcón y regresaba para el Zulia, me traía un gallo, pues sabía de mi afición por los ellos. Yo jugaba gallos en Lagunillas y en Puerto Quemado, pueblo limítrofe con Trujillo. También mi hermano Natividad, quien había vuelto a trabajar en el Zulia me traía gallos, Una vez me trajo uno y le dijo a Esteban que ese gallo era tan bueno que aun con botas daba golpes de sangre. Yo lo jugué en Lagunillas y en la pelea perdió un ojo, pero aun así lo fui a jugar a Puerto Quemado. Allí salió “casado” con un gallo español cuyo propietario era un chino también jugador de gallos. Ese era un gallo especial, lindo el animal. Todos apostaban al gallo español. Le dije a Natividad, -Vamos a ver si es verdad que este gallo, aun tuerto, da ese golpe de sangre que tú dices, si no me has engañado- Fue una buena pelea, los gallos salieron parejos. El español le dio buenos golpes a mi gallo tuerto, lo picaba con fuerza. En una de esas hizo el tuerto una amenaza de pique y el español se fue para atrás, situación que aprovechó mi gallo para darle un espuelazo en la cara. El chino cuando vio herido a su gallo trató de recogerlo para salvarlo, a pesar que así perdía. Pero mi gallo tuerto le lanzó un segundo golpe al gallo español, ya en la mano del chino y se lo mató en el acto. En esta pelea un grupo de margariteños y zulianos que nos acompañaban y apostaron a mi gallo saltaron de alegría y tomaron a mi hermano Natividad y lo pasearon a hombros por la gallera, pues había sido cierto lo dicho sobre tuerto. En ese tiempo también López Contreras dictó un decreto muy curioso, para hacer regresar a los margariteños a su isla, y lo hizo por una solicitud que hicieron las madres y señoras de la Isla de Margarita, cuyos maridos o hijos se habían venido al Zulia y allí estaban sin acordarse de sus familias. Entonces buscaron a una buena parte de los margariteños, los metían en un barco y los mandaban para su tierra natal., pero esta gente, acostumbrada ya a estos campos, volvieron clandestinamente de regreso al Zulia y allí se quedaron. Durante su gobierno, volvieron al país muchos venezolanos exilados por el gobierno de Gómez. Algunos de ellos, preparados en el exterior, fueron llamados por López para ocupar cargos en el gobierno. Recuerdo al doctor Néstor Luís Pérez Luzardo, quien trabajo como ministro de Fomento. Se había especializado en petróleo. El se dio cuenta de las irregularidades que cometían las empresas con el petróleo. Descubrieron que los tanqueros tenían doble fondo y solo declaraban una parte para efectos de impuestos, entonces les impuso como multa construir la carretera Lagunillas-Motatan y la construcción de puentes en la vía. También descubrió que las compañías tenían varios pozos en explotación pero que no habían sido declarados, Dispuso entonces que construyeran la carretera Falcón-Zulia, pero esto no se logró pues las compañías hablaron con López y este lo destituyó, aun cuando le ofreció el ministerio de Educación. Pero él le dijo que sus estudios lo habían capacitado en petróleo, no en educación. Lo sustituyó un doctor Serrano. Al poco tiempo Pérez murió, Era un zuliano, yo admiraba su integridad y valentía. Una cosa diferente que hizo López fue que no quiso ser reelegido, porque aquí se acostumbraba desde Gómez a recoger firmas para ser reelegido presidente. Entonces se nombraba a un funcionario que representaba al presidente en Caracas y Gómez se quedaba en Maracay con las Fuerzas Armadas. Quisieron hacer lo mismo con López, donde él dijo que no, porque había que enseñar al pueblo para que este nombrara sus gobernantes. Pero él nombró como su sucesor al General Isaías Medina Angarita. Hubo elecciones pero el Congreso era quien daba el veredicto y nombró Presidente a Medina Angarita,