Blog con temas sobre el rico patrimonio tangible e intangible del Estado Falcón, aborda la gastronomia, ritos y creencias así como los soportes materiales que los representan
domingo, 3 de noviembre de 2013
Un nuevo tema para compartir....
Los Museos de Coro y la teoría museológica: Una panorámica actual.
Efecto de cambios sustanciales en las corrientes de pensamiento luego de la segunda guerra mundial en Europa, de luchas sociales y culturales como el mayo francés de 1968, de la “revolución verde” o del movimiento hippie entre otros, que generaron una mayor preocupación por el ser humano y sus condiciones sociales, económicas, culturales, ambientales y ante la necesidad de conservar y enseñar al colectivo nuevas formas de apreciar el entorno, se sacudieron los cimientos de todas las instituciones, entre ellas, el museo y su forma tradicional de ser como recolector y conservador de objetos materiales bellos, raros o de carácter histórico, haciendo surgir la concepción de una nueva museología. (Pastor, 2005: s/n).
Imbuidos por este espíritu, los intelectuales motorizaron a través de la UNESCO, organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, la discusión de los expertos en todos sus comités, especialmente del ICOM, Comité Internacional de Museos y del ICOFOM, subcomité de Museología, el abordaje del concepto desde la perspectiva de la nueva museología, con figuras como Georges Henry Riviere, Huge de Varine-Bohan y Marcel Evrard, entre otros. De ellos es el primer investigador citado quien en la década de los años 70 plantea, en su curso de Museología en París, conceptos como el ecomuseo, a través del cual trata de integrar a la comunidad, el saber popular y el ambiente en un espacio territorial, no ceñido a un edificio. Riviere ya para el año 53 expresaba que:
Parece que los museos... entran en una nueva fase de su desarrollo y que las fronteras tradicionales son cuestionadas.... están comenzando a poner en relieve las condiciones internacionales de los descubrimientos, o los aspectos sociales del trabajo industrial. ¿Dar este paso no es ya abrirse a los problemas humanos? (1989:188).
El acercamiento a los “problemas humanos” llevó a teóricos de la museología a abordar los cambios paradigmáticos del modelo cartesiano-newtoniano de los museos tradicionales, sobre los cuales se habían construido sus actividades mono disciplinarias y antropocéntricas, heredadas de la creación de las diferentes ciencias autónomas del siglo XIX, (la historia del arte, la arqueología, ciencias naturales, etnología) de cuyos principios surgieron los museos modernos ilustrados. Museos especialistas en coleccionar objetos, motivados básicamente por el sentido estético de lo bello. Lo extraño o histórico y dirigidos a públicos anónimos y contemplativos, con el fin de perpetuar el “Status Quo”. (Alonso Fernández, 2001:62-63).
Los museos tradicionales que se crearon desde esa óptica, fueron instrumentos para “ilustrar” a los visitantes sobre los avances que la modernidad brindaba a los países más poderosos del planeta y de las “curiosidades” y “exotismos” de los otros, considerados atrasados o “primitivos” (africanos, oceánicos y sudamericanos e inclusive otros países europeos (Grecia, Italia) a quienes se les expoliaron sus bienes patrimoniales para usufructo de los centros de poder. (De Carolis y Scheiner, 1995). A partir de la década de 1960, esta concepción es sacudida.
El nuevo paradigma que se impone con la Nueva Museología, expresión acuñada para unificar y ampliar los significados y significantes de la interpretación, en unión con una visión amplia y social de la museología y la animación sociocultural, tiene como objetivo crear enlaces entre el patrimonio y la comunidad, entre los medios sociales y los educativos para que contribuyan a la compresión y conservación del patrimonio cultural, en un marco sostenible, favorecedor de una identidad positiva y tolerante. Se soporta en el pensamiento holístico – relativista einsteniano, en la multidisciplinaridad de la ciencia, que integrada al saber popular, se hace única, continua, plural, interactuante y evolutiva, lo cual acentúa la relación del ser humano con su ambiente natural y cultural.
La museología es definida desde entonces como “la ciencia del museo; que estudia la historia y razón de ser de los museos, su función en la sociedad, sus peculiares sistemas de investigación, educación y organización, relación que guarda con el medio ambiente físico y clasificación de los diferentes tipos de museo” (Alonso Fernández. Ob. Cit: 32).
En 1972 se produce la Conferencia sobre Patrimonio Mundial en París, en la cual la UNESCO expone los conceptos claves de patrimonio natural y cultural, integrando no sólo a los valores de carácter material creados por el ser humano, sino también los bailes, la lengua, las costumbres, fiestas religiosas y tradiciones, entre otros, que se transmiten básicamente a través de la oralidad. (conferenciapatrimoniomundial:s/n).
La nueva concepción justifica a los objetos contenidos en los museos no tanto por su estética, rareza o valor histórico, sino como representación y consecuencia del pensamiento de su (o sus) creador (es), dotado por ende de una gran capacidad de sugerencias (Sheinner,2001:s/f). El objeto se convierte en un medio de comunicación de valores simbólicos, representativo de un horizonte social concreto que debe ser conocido por la comunidad que le es más inmediata como fundamento identitario y por el resto de los seres humanos para su reconocimiento y sentido de convivencia.
El museo, de acuerdo a esta concepción, debe transformarse en un instrumento para la concienciación, abierto a todas las formas del conocimiento y a la valoración de todos los objetos representativos de valores simbólicos, sin exenciones, para promover cambios en su entorno, por lo cual debe soportarse en el diálogo con la comunidad para el estudio, la preservación y la difusión de la cultura de la sociedad donde se asienta.
El objeto museal se convierte así en un instrumento que, contextualizado en su propio espacio, interactúa y se comunica con su colectividad, la cual deja de ser un “público anónimo”. Mientras que el Museo sale del edificio y se integra al territorio para hacer entender el patrimonio que posee.
Estos conceptos que vieron la luz en el continente europeo a finales de la década de 1960 y durante las décadas de los 70 a los 80 (Riviere,1993:102-105), fueron profundizados, simultáneamente, en América donde se plantea la necesidad de abordar, desde la nueva perspectiva teórica, a los museos latinoamericanos, lo cual se expresa en las Resoluciones de la Mesa Redonda: La Importancia y el Desarrollo de los Museos en el Mundo Contemporáneo, realizada en Santiago de Chile en mayo de 1972, la cual recomienda a la UNESCO “…iniciar un nuevo enfoque en la acción del museo: el museo integral, destinado a dar a la comunidad una visión integral de su medio ambiente natural y cultural” (revistadigitalnuevamuseologia:s/f).
El avance de experiencias atendiendo la nueva propuesta museológica, generaron esquemas y planteamientos han llevado a redefinir los elementos involucrados en todos los procesos de estudio museológicos. Los componentes fundamentales del Museo que plantea la Nueva Museología son: la colección que constituye un patrimonio pleno de significantes tangibles e intangibles; el visitante que debe integrarse participando como colectividad, y el territorio, constituido por la región: “… donde han convergido las diversas corrientes socioculturales de comunidades que se han asentado en dicho territorio a lo largo del tiempo, integrándose, compartiendo intereses, vocabulario y desarrollando actividades productivas” (De Carli. ).
La Nueva Museología incorpora otros conceptos al profundizar en los aspectos teóricos, a través de los cuales se busca integrar aspectos que algunos pueblos orientales y aborígenes tenían definido pero que en la civilización occidental, por efecto de la filosofía materialista de la ciencia, impuesta por Descartes obvia: es lo referente al Patrimonio Inmaterial o Intangible.
El concepto patrimonio intangible o inmaterial irrumpió en la UNESCO y en el mundo de la museología desde mediados de la década de 1990. Sin embargo el mismo estaba presente, reconocido como costumbres, formas de ser populares o folklóricas de los pueblos. Para estudiar este aporte se crea la Unidad de Patrimonio Intangible de la División de Patrimonio Cultural que se propone: primero transformar al patrimonio inmaterial en una forma tangible, y segundo, la realización de tareas de documentación y esfuerzos para mantenerlo vivo en su contexto original.
Ambos planteamientos son complementarios e indispensables para preservar este tipo de patrimonio, sin embargo la UNESCO privilegia la segunda opción subrayando
... el papel esencial que sobre este patrimonio desempeñan los pueblos y las comunidades que lo producen y reproducen, estimulando la revitalización de estas expresiones culturales en sus contextos originales, pero considerando que estos patrimonios no son estáticos sino dinámicos, evolucionando en forma constante, debido a su estrecha relación con las prácticas propias de la vida en las comunidades (Aikawa, 1999: s/n).
El Patrimonio intangible es definido por la UNESCO en la Convención de 2003, en la cual se trató especialmente este tema como “…los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”, el mismo tiene como características el transmitirse oralmente, ser constantemente recreado, infundir identidad, ser interactuante con la naturaleza y la historia, entre otras.
Se espera que los museos empiecen a valorar la intangibilidad del patrimonio, fundamental para una tarea de acercamiento, ofrecer una oferta museológica de mayor contenido e identificación con las comunidades, no sólo en una labor de documentación sino también para interpretar la esencia de cada instrumento que se idea y luego se construye. Se vuelve a los preceptos platónicos para enlazar holísticamente al espíritu o “el alma” de la materia, trascendiéndola:
... allí donde el objeto, el monumento, el centro histórico de una ciudad, el sitio o el yacimiento arqueológico o natural se envuelven en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en símbolos míticos, en ritos religiosos de tal manera que sólo se puede acceder a ellos integralmente a través del conocimiento de sus características inmateriales (De Carolis, 2001:s/n).
Objeto, monumento y ciudades son entendidos, según estos principios, como testimonio material de la memoria de la sociedad y desde esta perspectiva, patrimonio y museo son conceptos de naturaleza polisémica que tanto pueden referirse a las manifestaciones de la psique humana, como a la biosfera o a la danza y pueden ser analizados o estudiados desde distintos niveles del conocimiento, desde la filosofía a la economía, pasando por las políticas públicas, lo cual obliga a repensar las propuestas museológicas en forma integral.
En el caso de la institución Museo, este es pensado “a partir de su naturaleza fenoménica y de su pluralidad en cuanto representación. Como espacio perceptual creador de sentidos” (Sheinner, 2001:s/n) donde la exposición se convierte en un “método” sobre la simple presentación de objetos, para establecer el diálogo y la concienciación entre la comunidad y visitantes ocasionales. Los objetos se convierten en documentos, que ofrecen lecturas sobre el entorno, tanto espacial como temporal, pues el nuevo museo es considerado también un instrumento semiótico que se desdobla en todas direcciones del mundo de la percepción y de los sentidos, yendo de lo tangible a lo intangible.
Reconocer la naturaleza fenoménica del museo permite abordar la muestra interceptándola a través de la experiencia, actos y sensaciones en una forma de permanente construcción que:
... trascenderá la materialidad de los objetos que lo representan y creará conjuntos sígnicos que sinteticen prácticas, valores y sensaciones del individuo como ser biológico y social –especialmente las que permanecen, de alguna manera en la memoria colectiva...constituyendo lo que se comprende como Patrimonio (Sheinner, Ob. Cit).
Los acercamientos que plantea la nueva museología para abordar el objeto como documento para proveer conocimiento, en casos como el de América Latina, donde se tejen complejas redes que parten de múltiples raíces identitarias, donde se combina y crea un tejido híbrido en forma permanente, hace obligante a que la labor museológica refleje las viejas y las nuevas raíces simbólicas que se heredan, se crean y reconfiguran continuamente ya que:
Las etnias y las naciones son hoy escenarios multideterminados donde diversos sistemas culturales se interceptan e ínterpenetran... Somos redes complejas y heteróclitas de prácticas y signos, de préstamos y transacciones culturales... la identidad hoy es políglota, multiétnica, migrante, hecha con elementos de varias culturas... como resultado de confrontaciones y combinaciones de muy diversas identidades... (García Canclini, 1993:84 ).
Esta labor es necesaria ya que parte del efecto de la globalización, la cual crea tensión entre lo global y lo local y transforma las culturas, pero sin olvidar la esencia de la cultura originaria y tampoco desconocer los aportes que integra la nueva. La museología, al valorar el pluralismo cultural y el reconocimiento de la riqueza en la diversidad, puede promover actividades que procesen la integración de los fragmentos diversificados de la cultura como ejercicio para convivir con la diferencia, posibilitar la inclusión y compartir el patrimonio cultural.
Las propuestas museológicas soportadas en la Nueva Museología, y aportan al museo tradicional, alternativas para atender las demandas y necesidades de la comunidad, analizando los objetos de su colección para detectar los ejes temáticos que presentan y relacionarlos con la realidad cultural donde se encuentra, para motivar la acción de la comunidad.
En el caso específico de los museos de la ciudad de Coro: el Museo Diocesano, el de Cerámica Histórica y el Alberto Henríquez, estos últimos de la Universidad Francisco de Miranda, se han quedado anclados en las propuestas del siglo XIX Son Museos que exhiben muestras decimonónicas. Y que cuentan con ínfimos recursos económicos para poder actuar pertinentemente bajo los principios neo museológicos. Ambas instituciones: la eclesial y universitaria no han podido convertir estos centros en auténticos promotores de los conocimientos que aportan sus colecciones e integrarlos eficazmente al patrimonio de las comunidades dueñas de ese valor intangible: la feligresía, parroquias, jerarquía eclesial y en el otro caso: los estudiantes, profesores, personal de apoyo, pasando ambas a incluir, lógicamente, a sus entornos: los barrios, urbanizaciones y otros entes gubernamentales y privados.
En el caso de la Universidad “Francisco de Miranda” su compromiso es mayor como ente surgido tras una lucha popular que la ata a la comunidad falconiana fundamentalmente. Sus museos universitarios deben responder a estos principios que ya habían sido trazados por el investigador José María Cruxent, al proponer nueve postulados para la creación del Museo del Hombre y luego durante la materialización del Museo de Cerámica Histórica y Loza Popular en diciembre de 1987, para superar los “50 años de atraso que tienen los museos en Venezuela”. Para él, un museo universitario debía ser “un centro para la investigación, la enseñanza y la promoción de saberes culturales que estimule e impulse nuestros propios estudios, abiertos a todo público para estimular la creación y la expresión de sentimientos” (Cruxent y otros: 1988: 143) El Museo debía concebirse como un difusor de la ciencia y la cultura, para la afirmación de la identidad a través del objeto, conviniendo que este surgiera de acuerdo a las necesidades y recursos disponibles, y muy especialmente atendiendo a su realidad, a su contexto.
En la actualidad, los museos de la ciudad de Coro, a excepción del Museo de Arte Coro, están congelados en el tiempo, en espera de una política de estado, de entender, en las autoridades universitarias, la significación que tiene el museo para la siembra de identidad y para su puesta en valor ante la comunidad. Para ello la Universidad cuenta con el apoyo que le puede brindar la única maestría en Museología que se dicta en Venezuela y de las carreras en Conservación y Restauración de Bienes Muebles; de Ciencias Sociales, mención Turismo y de las otras Áreas de Educación, las cuales guardan una relación directa con los museos custodios de una rica fuente de conocimientos que deben ser transmitidos a la comunidad para su educación, disfrute y apropiación.
Referencias bibliográficas
Aikawa Noriko (1999) Patrimonio cultural intangible: nuevos planteamientos respecto a su salvaguardia. Documentos del Director. Mimeografiado. Departamento de Patrimonio Intangible. UNESCO.
Alonso Hernández, Luís (2001) Museología y museografía. Ediciones del Serbal. España.
De Carli, Georgina (2003) Vigencia de la Nueva Museología en América Latina: conceptos y modelos. Instituto Latinoamericano de Museos. ILAM. Versión electrónica. www.ilam.org. También publicado en Revista ABRA, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional. Editorial EUNA. Costa Rica. Julio-Diciembre.
De Carolis, Nelly (2001) Lo tangible y lo intangible: un delicado equilibrio. Ponencia. IX Encuentro de ICOFOM-LAM. Montevideo. Uruguay.
De Carolis y Scheiner, (1995): Facilitadoras Taller Bases teóricas de la Museología. Apuntes. Museo de Ciencias de Caracas.
Cruxent J.M y Claude Ochsenius (1979) Informe presentado al Consejo Universitario para la Creación de Museo de Cerámica y Loza de la UNEFM. Documento mimeografiado.
García Canclini, Néstor (1989) Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo. México.
Pastor, María José (2005) curso – Taller El objeto y su contexto. Una mirada a los museos de antropología (2005) Facilitadora: Coro. Decanato de Postgrado – UNEFM
Riviere, Georges Henri (1993) La Museología. Curso de museología/Textos y testimonios. Ediciones Akal S.A. España.
Sheinner, Tereza Cristina (2001) Museología y el patrimonio intangible: la experiencia virtual Ponencia. XI Encuentro de ICOFOM – LAM. Montevideo. Uruguay.
www.revistadigitalnuevamuseologia
www.UNESCO.org/conferenciapatrimoniomundial
lunes, 29 de octubre de 2012
Un tema para compartir....
Memorias de un Gallero... continuación:
El gobierno de Medina
Yo le tenía desconfianza a Medina Angarita porque era militar, pero su actuación en la presidencia me hizo cambiar de opinión. Fue un buen gobernante. Fue muy consecuente con los trabajadores petroleros. Bajo su gobierno se lograron aportes importantes.
Durante el inicio de su mandato los partidos políticos, según el Inciso sexto de la Constitución de entonces, no estaban permitidos. Eso no impedía que los trabajadores que actuábamos por nuestra propia cuenta e interés no obtuviéramos beneficios de las compañías con el apoyo del gobierno. Todo estuvo bien hasta que en una convención de trabajadores en Caracas, discutiendo unos pliegos de trabajo, se paró un trabajador quien diciendo que hablaba a nombre de su partido Acción Democrática, en eso saltó otro insensato diciendo que él hablaba a nombre del Partido Comunista y todo eso salió en la prensa que cubría el acto.
Se presentaron entonces López Contreras y Monseñor Arias Blanco al Presidente Medina indicándole -¡Se ha violado la Constitución¡- Medina Angarita admitió el hecho y clausuró los sindicatos. Sin embargo el siempre estuvo de lado de los trabajadores, Por ello gestionó y logró que el Congreso aboliera el inciso sexto para hacer restablecer los partidos políticos y los sindicatos, cosa que disgustó a López. Mientras estaban clausurados los sindicatos todos sus bienes pasaron a la nación, pero el gobierno de Medina dispuso crear en sus sedes escuelas para los trabajadores y pagar con el dinero de ellos a los maestros y así se hizo. Más tarde, cuando se abolió el inciso sexto el vino a Lagunillas y se dirigió a los trabajadores en un estadio donde nos dijo desde la tribuna que podíamos crear sindicatos pero que él prefería fuera uno solo para hubiese más fuerza y organización entre los trabajadores. También nos informó sobre la libertad para que nos afiliáramos a los partidos políticos que quisiéramos y también nos informó sobre el decreto que declararía al primero de mayo como Día del Trabajador. Cuando López Contreras, el día del Trabajador se celebraba el 24 de junio, pues López en su afán de proteger a las compañías lo hizo para que ella no pagara el día no trabajado. Cosa que sí logramos con Medina Angarita.
En ese encuentro con los trabajadores, las compañías le ofrecieron un ágape al Presidente en su club, pero él no aceptó indicado que él tenía un compromiso con los trabajadores y esto no les gustó a estas empresas que nunca le llegaron a tener confianza. Durante su mandato, hubo varios conatos de huelga, pero el General le ordenaba a sus ministros –defienda a los trabajadores-, entre ellos el doctor Julio Diez, quien resolvía los problemas a favor de nosotros. Primero con los comisariatos, donde se les impuso a las compañías que nos dieran los productos al precio que tenían antes de la guerra. Los plátanos, el queso, el azúcar, el arroz, la leche, la harina, de maíz. Según la compañía señalaba que solo en los plátanos perdía tres millones de bolívares por las compras que tenía que hacer por la guerra. Aparte, nos tuvieron de que dar dos bolívares de aumento salarial.
La Compañía quiso que todos los trabajadores fuéramos uno “utility”, así un empleado de oficina, si se requería debía hacer también trabajos de pico y pala y el obrero los mismo, pero con su mismo sueldo de obrero, pero esto lo paró el gobierno de Medina y lo que logramos fue dos bolívares más de aumento salarial. También bajo su gobierno logramos que las compañías nos dotaran de instrumentos de seguridad, guantes, zapatos, camiones adaptados para el transporte, media hora para el almuerzo. Con Medina obtuvimos 15 días de vacaciones y luego logramos el mes. Con este dinero podíamos ir visitar a nuestros familiares en nuestros pueblos y llevarles buenos regalos.
Durante el tiempo que fueron clausurados los sindicatos, yo me puse a estudiar en una de las escuelas que se abrieron para los trabajadores y cuyos profesores eran pagados por las compañías. Como yo había hecho estudios en Aracua, me hicieron exámenes y me indicaron que yo estaba bien, pero como no estaban certificados me ubicaron en tercer grado y en cuarto que los hice en un año y luego hice el quinto y sexto en otro aprobando con 18 puntos y recibiendo mi certificado de educación primaria por parte del Ministerio de Educación.
Los gobiernos de la Junta y Pérez Jiménez
Pero luego vino el golpe de los adecos y los militares y tumbaron a Medina. A partir de entonces el partido Acción Democrática tomó fuerza Tanto en lo político como en lo sindical. Manejaba todos los puestos claves de las compañías como de los ministerios. En ninguna parte podías conseguir trabajo si no estabas inscrito en el partido o te recomendara. Los adecos tenían brigadas para que vigilaran y denunciaran a quienes no fueran del partido y a muchos los hacían detener sin pruebas ni hechos, pues no habían derechos humanos, ni libertad personal, ni nadie que reclamara. Yo sufrí por no querer acompañarlos ni en lo político ni en lo sindical. Formé parte de quienes fundamos el primer sindicato de trabajadores petroleros que organizó la huelga del 36 y les dije que no iba a inscribirme en el que ellos habían fundado. Además veía los desmanes que ellos hacían por puro sectarismo. Por eso, cuando Jóvito Villalba fundó a Unión Republicana Democrática para hacerle oposición a Rómulo Betancourt yo me inscribí en Lagunillas con el número 43 por Pan, Tierra y Libertad.
Sin embargo eso fue como cometer un delito, pues empezaron por cometer contra mí toda clase de atropellos en el trabajo. Antes yo podía ayudar a gente para entrar a trabajar en la compañía, pues los caporales eran la vía para que ingresaran, yo le decía que podían, si eran 10, que los fuera reportando de dos en dos, ya que otras personas hacían lo mismo con sus paisanos y eran tiempos difíciles, pero así se hizo difícil.
Por esos días había recibido mi certificado de estudios de sexto grado, lo cual fue motivo para que el superintendente de la empresa me felicitara y hablara con el Jefe de Transportación para un ascenso. Este me anotó para que laborara en su oficina, pero el Secretario vio la nota e hizo que me cambiara por un aprendiz que estaba en el taller mecánico. Yo vi el cambio y me quedé esperando. Había una oficina “overhot” que suministraba material pequeño pero importante para la empresa que era dirigida por un colombiano apedillado Acosta Vives quien se dio cuenta de la patraña y me mandó a llamar, me puso ante una máquina de escribir y me mandó a copiar una carta y a resolver un problema de regla de tres. Cuando terminé, me dijo que esperara y se fue a mostrar el trabajo realizado al Jefe de la Oficina de Transportación diciéndole –Yo necesito que este hombre pase a mi oficina!- el jefe le respondió: -Yo pensaba traérmelo para acá, pero si lo necesita puede llevárselo- Eso incomodó al personal de la oficina que era todos adecos. Sin embargo allí estuve poco tiempo pues al colombiano la compañía lo transfirió para la oficina que tenía en Bogotá. El me dijo –yo pensaba ayudarlo, pero me voy para mi pueblo. Acá queda con un paisano suyo que queda en la dirección de la oficina- Pero se equivocó. Este nuevo jefe fue mi peor adversario. Nada más al llegar me sacó de la oficina y me pasó para un departamento de materiales para unidades pequeñas desde bicicletas hasta para limosinas.
Este era un espacio totalmente cerrado, con llave donde solamente podía entrar el despachador. Esto era para yo fracasara y poderme botar. Pero se equivocó, me día a la tarea de organizar los materiales y ordenarlos por orden de llegada, según los desembarcaran y registrarlos según salieran. Así podía contabilizar mejor y trabajar más rápido. Como no pudo hacer nada, me mandó a despachar los materiales pesados: tractores, camiones. Este depósito era sólo y cerrado, allí mandó a condenar 14 ventanas y una puerta auxiliar que tenía pues consideraba que se podían robar tales equipos por esa vía. Inventó eso para que yo renunciara, pero decidí ir al Sindicato pidiendo se hiciera una inspección. Vino una delegación de Maracaibo ordenada por el doctor Julio Diez, falconiano director de la oficina de asuntos laborales. Y allí se dieron cuenta de lo inhumano del lugar. Midieron la temperatura y llegaba a 90º Centígrados hacia las 10 de la mañana. Mandaron entonces a abrir las ventanas y la puerta y a hacerme una pieza con escritorios y sillas para mí y un ayudante y la dotación de una abanico grande y otra puerta grande para que entrara el aire libremente.
Este paisano, de nombre Mario Hernández Calles se convirtió en un enemigo, tratando de hacerme el trabajo imposible, creyéndose jefe supremo de la compañía y del partido, al cual representaba vistiéndose todo de blanco: vestuario, zapatos y gorra blancos cuando estaba en la oficina. Cuando algún trabajador adscrito al sindicato adeco, que laboraba en su departamento hacia algún reclamo por alguna falta, Hernández llamaba a la directiva y le decía que no le dieran crédito a la reclamación. Yo que me daba cuenta, luego conversaba con los obreros y los convencía que no le dieran crédito a ese Sindicato pues no iban a conseguir nada con él y les explicaba por qué. Así estos renunciaban y se iban para el otro sindicato. Por ello más rabia me tenían.
Otra muestra de la intolerancia adeca en esos tiempos fue cuando se estaba haciendo el proyecto para las elecciones presidenciales de Rómulo Gallegos, Rafael Caldera y Gustavo Machado, estábamos tomándonos una cervezas en un bar dos copeyanos, dos adecos y dos urredistas, todos compañeros de trabajo. Hablábamos de las elecciones y yo les dije que esas elecciones no eran necesarias pues Rómulo Gallegos era el futuro Presidente y que los otros candidatos no llegarían a nada. Los dos compañeros adecos se levantaron y se fueron y media hora después nos llegaron diez miembros del partido AD, preguntando que quienes estaban hablando de política allí. Yo les contesté que de acuerdo a la Ley, teníamos libertad y derecho para hablar de ese tema. Ellos se fueron, pero les advertí a mis compañeros que mejor nos fuéramos de allí. Salimos pero ellos insistieron que ir a otro bar que quedaba cerca. Les sugerí que pasaran a un reservado y yo me quedé en un velador afuera y pedí una botella de cerveza.
Minutos después pasó por allí un profesor llamado Domingo Márquez muy apreciado en Lagunillas a quien le ofrecí un vaso de cerveza, al poco rato llegaron dos miembros de AD quienes le dijeron una serie de palabras agresivas y en respuesta el profesor casi se fue de las manos con ellos por lo que tuve que intervenir para que se calmaran. Con estas dos acciones el mismo día, les dije a mis compañeros que era mejor irse a la casa, pero ellos se quedaron en el bar. Era sábado.
Amaneció el domingo, me levanté y como a las diez de la mañana me consigo con el Comisario del Campo quien me dice –¡Te salvaste! ¡Tu también estabas implicado en el golpe de estado! ¡Todos tus compañeros están presos y estarán incomunicados por más de cinco días!- Yo le dije al Comisario: -Pero ¿Cómo piensan que ustedes que cinco o seis hombres van a tomar una prefectura para tumbar el gobierno? Según me dijeron más tarde, la denuncia la hizo un señor de apellido Bocaranda, pero aun cuando lejos del sitio donde estábamos, alguien hizo un disparo de revolver, fue motivo para hacer llamar a los comandos que estaban en Mene Grande y en Punta Gorda, indicándoles que se había develado un complot en Lagunillas para tumbar el gobierno de la Junta Civico-Militar. Yo como sabía que me vigilaban por mi actividad en URD, me cuidaba de ellos. Al final, los militares sacaron a los adecos del poder. Pero eso no significó cambio. Caso contrario, fue peor pues todos fuimos perseguidos política y sindicalmente, aun cuando los adecos siguieron con su sectarismo, aun en la clandestinidad.
El gobierno de Pérez Jiménez persiguió a todos los sindicalistas. Acción Democrática, como ex-partido aliado de los militares, fue clausurado. Durante este gobierno también hubo huelgas de los trabajadores petroleros, pero también había mucho miedo. Hubo una donde todos nos paramos por reivindicaciones, yo también lo hice como trabajador, sin embargo, un grupo se reintegró a las labores y yo fui acusado de ser uno de ellos. Quienes más criticaban eran aquellos que estaban con AD. Hasta me llegaron a culpar de perder esa huelga porque yo no había participado. Esto me produjo conflictos con mis compañeros, pero yo tenía un compadre que era sobrino del Jefe de Depósitos de la compañía y le dijo de lo que se me acusaba. Entonces él llamó a todo el personal y le dijo a mi jefe inmediato la razón por la cual me acusaba de tal hecho si ellos fueron los primeros que acudieron al trabajo cuando se declaró ilegal la huelga. Que él tenía los reportes para mostrárselos a todos y así todos callaron. Entonces se prohibió hablar de política en el trabajo y a mí me indicó que le avisara si era agredido nuevamente. Esas agresiones eran diarias y en cualquier momento y sin oportunidad para defenderme. Luego de esa reunión yo sentí un gran alivio.
En una última huelga que se produjo en la empresa, el comandante de la Guardia Nacional de Lagunillas, me mandó a llamar. Fui y lo primero que me preguntó era si yo conocía a los líderes de Acción Democrática. Le dije que eran muchos, pero que no podía acusar a ninguno en particular. Entonces sacó una carpeta de su escritorio con una lista de nombres donde yo aparecía tachado en rojo. Se la habían suministrado dirigentes de dicho partido, para que me eliminaran en caso de ellos nuevamente tomar el poder. –Por esto lo mandé a llamar- me dijo –para advertirle. Pero tengo órdenes de protegerlo y para decirle que cuente con esa protección-. Le contesté que le agradecía todo –pero mi conciencia está libre- le recalqué y luego me fui.
A pesar de todas esas desavenencias con la dirigencia adeca de la compañía, tan fanática y sectaria. Para las elecciones de diciembre del año 52, mi trabajo era convencer a esos compañeros de trabajo adecos que votaran por Jóvito Villalba. Uno de mis argumentos era que si así lo hacían, lograrían la legalidad del partido una vez URD en el poder. Betancourt ordenó no votaran, pero la gente votó por Jóvito. Yo fui fiscal del municipio Lagunillas y recorrí toda la zona. Sabía del triunfo porque las tarjetas del partido de gobierno no las echaban en las urnas sino en el suelo. Yo previendo la reacción, ordené recogerlas en cajas. Sabíamos que el triunfo era total. Esto motivó que el dos de diciembre se ordenara mi detención, pero unos jóvenes que pasaron frente a mi casa le dieron la información a mi esposa Flor para que me ocultara y así me fui a casa de un compadre,como a las 11 de la noche, pero como a la una de la madrugada, llegó una buseta con guardias, policías y de la Seguridad Nacional. La suerte que las casas eran parecidas y ellos se dirigieron a la otra casa lo cual me dio la oportunidad de salir por el fondo y refugiarme en medio de cuatro pipas que tenia la casa continua en la lavandería. Llegaron y rodearon la casa. Allí estaban mi papá y un cuñado, empezaron a interrogarlos. El chofer del carro y un guardia nacional al ver a mi esposa la reconocieron, era maestra de sus hijos ante lo cual el guardia nacional señaló: ”esta casa no se registra, la señora dice que no está y basta”. Cuando mi esposa y una comadre quien también era maestra en el mismo grupo escolar fueron a clase el día siguiente, el director las mandó a poner presas en la Policía de Lagunillas, pero el Jefe Civil les dijo que él no iba a recibir a estas maestras y entonces se las llevaron presas para sus respectivas casas, con la orden de presentarse cada vez que ellos pasaran por el frente, lo cual hacían cuatro y hasta cinco veces al día. Yo, por todos esos días, no podía llegar a mi casa, me consiguieron una casa vacía durante varios días, pero tenía que mudarme para varias casas de los vecinos y amigos. Duré más de dos meses fuera de mi casa. Todo esto lo viví pues yo ocupaba cargos en el partido URD como miembro del comité y era presidente del sindicato ORSI, que más tarde me lo quitó una comisión que mandó Pérez Jiménez cuando mandó a eliminar estas organizaciones. En ese entonces, fue electo diputado al Congreso un Secretario del Comité del partido que teníamos en Lagunillas y que luego se pasó al bando contrario, es decir, al partido de Pérez Jiménez y eso hizo que se nombrara una comisión que viniera al Zulia desde Caracas, encabezada por el Doctor Luís Hernández Solís y Raúl Díaz Legorburi para reunirnos en Lagunillas quienes me indicaron que yo era el hombre para encargarme de la dirección del Comité. Yo no quería pues les decía que siendo integrante del Sindicado donde tenía una representación importante no debería mezclar las cosas, pero ellos insistieron y acepté. Por la premura de la actividad, el acta no se asentó en el libro directamente sino en una hoja de papel. La directiva estaba integrada por conocidos y coterráneos, el Presidente era de La Vela de Coro; el Jefe de Reclamos, de Aracua; mis paisanos y el resto de la directiva habíamos trabajado en la misma empresa, la Schell. Así pues, además de ser el Secretario del Comité de URD, ocupaba el cargo de Presidente del Sindicato ORSI. No mandé a asentar la hoja de papel al libro y eso permitió que, cuando el gobierno mandó a tomar el Sindicato, poco tiempo después, no pudieran detener a nadie. Esta toma fue todo un asalto, la comisión que fue a cumplir la orden del gobierno, tenía entre sus objetivos mandar a poner presos a todos los de la directiva que fueran miembros del partido URD. Ellos hicieron una convocatoria para una asamblea y se trajeron personal de las contratistas y del Aseo Urbano de Cabimas y Lagunillas y me mandaron a avisar en el despacho donde estaba trabajando para que me presentar a presidir la asamblea. Yo les mande a decir que para realizar una asamblea se precisaba convocar con dos días de anticipación, por lo tanto esa asamblea era ilegal. Esto me lo dijo un escribiente que teníamos. Aproveché para les dijera a los militantes del partido y del sindicato no presentarse en esa asamblea y le ordené que se fuera para Maracaibo y le expusiera al doctor Felipe Araujo Herrera las situación que confrontábamos. Salí del trabajo y me fui directamente a Campo Rojo donde vivía el Secretario del Sindicato. Cuando me estoy bajando del carro, se me para un jeep por detrás y me ordenan subir a él. Al Secretario lo vi y pude hacerle una seña con la mano que se retirara. Me llevaron entonces. Había mucha gente pero ninguno de los miembros del Sindicato ni del partido. Me ordenan abrir el local, pero les digo que no tengo llave. Me dicen que rompa el candado y les digo que tampoco puedo hacerlo. Se me acercaron unos conocidos míos y me dicen: no te opongas que esta es una orden de Pérez Jiménez!. Al final ellos rompen el candado o las argollas y me dicen que suba al estrado. Les digo que yo no tenía nada que hacer allí y me quedé abajo con el grupo de gente. En eso veo que regresa de Maracaibo el escribiente a quien había enviado a informar al doctor Araujo Herrera, se me acerca y dice que trae un mensaje y que lo va a leer a todos. Yo le sugiero que se quede quieto, que no suba, que no lo lea. Pero porfiado, sube y toma el micrófono. Ni siquiera lo dejaron hablar!. Le quitaron el micrófono y se lo llevaron preso de allí mismo para la policía donde ya tenían al Jefe de Reclamos del Sindicato. Cuando la asamblea, que sigue su curso, termina de nombrar la nueva directiva, les digo que si su interés era tomar el sindicato, que van a hacer con los detenidos. Entonces nombran una comisión para que fuera conmigo a hablar con el Jefe Civil. Cuando estos estaban saliendo con su viandas en libertad el Comisionado nos dice, prepotente: con viandas ni papeles se tumba este gobierno, sino con tanques y camiones! Yo le dije: Así será- Pero poco tiempo después, cuando cayó Pérez Jiménez, ya yo estaba en Falcón. Empecé a escuchar las declaraciones de la Junta Patriótica encabezada por Fabricio Ojeda, a quien yo conocía como estudiante que llegó de Boconó, estado Trujillo y tuvimos la oportunidad de inscribirlo en el partido URD y escucharle su primer discurso político encaramado en el taladro número 6 de Lagunillas. Pensé: Como no estoy en el Zulia para recordarle a esa gente, que los papeles fueron la mayor contribución para la caída de Pérez Jiménez.
Al final nunca fui detenido, porque tuve la suerte de que nunca se asentó en el libro de actas del Sindicato, los nombres de la directiva.
Chuma a sus 94 años.
martes, 24 de julio de 2012
Un tema para compartir....Memorias de un Gallero, continuación
El gobierno gomecísta en San Luís.
Cuando estuve convaleciente en La Masas, acostumbraban en la Prefectura de San Luís a reclutar gente para resguardar a las autoridades de noche. Nosotros éramos unos cuantos muchachos, yo tenía unos 17 años, y nos buscaban para ir, pero teníamos un familiar que nos daba el aviso y muchas veces teníamos que ir a dormir en el monte, porque los guardias con los comisarios de barrios les daban los datos para conseguirnos. Este era el gobierno de Juan Vicente Gómez donde había guerrillas de Manuel y Rafael Simón Urbina. Una noche tomaron la Prefectura matando a casi todos los funcionarios.
En ese tiempo no había derechos humanos ni se respetaban a los menores de edad. Por eso teníamos que ocultarnos. Por esta toma de la prefectura agarraron uno de los guardianes, un muchacho de Las Masas que reclutaron de esa forma, acusándolo de apoyar la guerrilla, que él tenía que saber sobre el asalto de los Urbina ya que no le pasó nada durante el asalto. El se había ocultado. Lo llevaron al monte y allí le dieron una muerte terrible, cortándole el cuerpo por partes, en pedazos. Como no se quejaba y no hablaba le abrieron la boca y le encontraron una medalla con la imagen de la virgen del Carmen. Se la sacaron y enseguida murió. Lo enterraron en el mismo sitio. Con el tiempo los familiares sacaron los restos y le dieron cristiana sepultura. Según, allí se dieron cuenta cómo fue descuartizado. Esto lo hizo el gobierno, fue uno de los tantos desmanes que se hacían pero que nadie reclamaba.
Los funcionarios imponían multas y “colaboraciones” arbitrarias a los que podían pagar y a los que no, los enviaban a trabajar en la carretera que estaban haciendo por el cerro de los indios, vía Churuguara. También pude ver cómo llegó una comisión de San Luís a buscar preso a un padrino mío y otro señor vecino. Sin decirles el motivo y los mandaron para el castillo de Puerto Cabello, durante un año estuvieron presos. Los denunciaron de conspirar contra el gobierno sin pruebas ni testigos. Los sacaron de sus casas. También vi como un funcionario llegó con unos burros y mandó a bajar un poco de maíz de la troja que tenía el dueño de una casa al cual buscaba para detenerlo. Como no lo encontró, se llevó el maíz. No recuerdo si era el mismo funcionario, pero conocí a un coronel Pachano, que se dio a la tarea de buscar a mi padrino Jorge Jiménez arbitrariamente ya que él se oponía y discutía por esos desmanes. Una de esas acciones que no aceptó mi padrino Jorge fue que el caserío tenía para la sombra de los animales, unas matas de cují muy frondosas. Pachano los mandó a cortar sin consultar a los dueños de las matas ni a la gente del pueblo. Llegó con más de 15 hombres también con la intensión de apresar a mi padrino. Nosotros, previendo el caso, lo habíamos encerrado en un cuarto ya que él quería hacerle frente al coronel. Este quiso entrar por la fuerza a la casa pero nos opusimos unos sobrinos y yo indicándole que debía traer una orden judicial, aun cuando sabíamos que podía hacer caso omiso de tal planteamiento. A uno de los sobrinos que venía llegando lo agarró el funcionario y le muchacho se le sacudió. Entonces este dio la orden de arrestarlo y amarrarlo y se lo llevó preso. Otro de los sobrinos –eran varios- me mandó a buscar a otro quien también era mi padrino, Fulgencio, este me dijo que le ensillara una bestia y se fue para Coro. Al llegar nos envió un telegrama que decía “Muerto Gómez, Presidente-gobernador Arístides Tellería. Chucho en libertad” Esto fue para nosotros de gran alegría. Padrino Jorge había servido con el general Tellería en Ciudad Bolívar.
Pachano quiso volver a Las Masas, pero cuando llegó a La Quinta, le dijo Don Luís Villavicencio: -¿Para dónde va Coronel? Contestó: -Voy para Las Masas- Le dijo Don Luís -¡Oiga los tiros y los vivas! ¡Esa gente sabe que Gómez murió! – De inmediato Pachano se devolvió y se fue para Coro, vía Sabaneta. Padrino Jorge envió comisiones para detenerlo por todas las vías usuales de salida de San Luís. Pero no pensó en la de Sabaneta, que era la más lejana y menos transitada. La orden era no dejarlo ir.
En ese entonces también pude saber lo que hacían estos funcionarios. Se informaban de los habitantes que tenían medios económicos para inventarles denuncias sobre tenencia de revólveres. Los hacían citar para que entregaran el arma. Así le pasó a mi padrino Fulgencio quien nunca había tenido un revolver. Tenían los funcionarios del gobierno un payaso que estaba pendiente de a quien llamaban. Le salía preguntando que le pasaba y cuando se enteraba, les ofrecía el arma indicándole que así podía ayudarlo, pues él le vendía el revólver, el afectado lo entregaba y así se libraba del problema, pues tenía que entregar el arma, si no se quedaba preso. De esta forma el negocio volvía al “dueño” Era un negocio entre los funcionarios y el payaso que lo que querían era conseguir dinero.
Para el Zulia
Después de todas estas cosas y de mi entera recuperación, a principios del mes de agosto de 1936 me fui para el Zulia. Mi Tío Fachito, quien ya estaba allí, me había conseguido con un caporal de la compañía anglo-holandesa Venezuela Oil Company, que después se llamó la Schell, un trabajo. Me decía mi tío que tan pronto llegara, el caporal me conseguiría el reporte. Salimos de La Masas con otros cuatro más a caballo hasta Curimagua. Delante de nosotros iba un muchacho que llevaba las maletas, una cecina de un chivo capón que se había criado y engordado con maíz y una lata de manteca de marrano. Yo iba acompañado de un primo, Pastor Jiménez, quien ya había ido al Zulia. Llegamos a Coro, no había carros, pero nosotros conseguimos un camión que salía esa misma noche. Era temprano aún y nos pusimos a caminar la ciudad. Pasamos por la casa de la señora Cantalicia de Medina quien estaba con Marucha Schiripa, quienes también iban para el Zulia pero no conseguían carro. Allí me entero por la Señora Cantalicia que su hijo Lorenzo se había casado por poder con María y que ella llevaría a Marucha para entregársela. Yo le dije que si querían yo hablaba con el chofer del camión y se iban con nosotros. Ellas aceptaron y así lo hice. También hablé con mi compañero que teníamos contratado los dos puestos delanteros para que se los cediéramos a ellas y no hubo problemas. Pero yo no sabía cuántos días podíamos durar en el camino, montados en la parte de atrás y ¡Duramos cuatro! Había que vadear ríos o esperar que bajaran, estaba lloviendo y cuando no, el sol que nos pegaba fuerte. No era en verdad una carretera, era una gran trocha donde no había puentes.
Por fin llegamos a los Puertos de Altagracia y a esperar una embarcación que llevara a la señora Cantalicia y a Marucha hasta Los Haticos, en Maracaibo. Las acompañamos y luego nos fuimos al puerto de Maracaibo para embarcarnos en un barquito que nos llevara a Cabimas. Allí tomamos un carrito para ir a Lagunillas y cuando nos bajábamos del carro, nos vio un muchacho a quien habían enviado para nos recibiera en Los Puertos de Altagracia, pero se puso a beber y se olvidó de nosotros. Nos hizo meter de nuevo en el carro y nos llevó a Campo Rojo donde él trabajaba y allí nos tuvo casi todo el día para justificar su falta.
Tres días después de llegar, el caporal me mandó a buscar, pero con las molestias de las tablas del camión donde venía sentado, me salió un “nacido” que me mantuvo varios días varado hasta que pude presentarme. Una noche unos primos que ya tenían tiempo en el Zulia me llevaron a un bar y me preguntaron que quería beber. Yo dije -¡Cola!- Ellos me dicen que pida una cerveza. Pero yo les dije que a mí no me gustaba, pues creía que era como cuando estaba en Curimagua, que se vendía caliente y esos sabía mal, además de oler a orine de bestias. Ellos insistieron y al final probé una y dije: -¡Esto es muy especial!- Desde entonces mi bebida predilecta fue la cerveza Zulia.
Cuando empecé a trabajar me metieron en el departamento de Transportación. Un trabajo de suplidor de implementos para los camiones que tenían seis hombres y el chofer. Debía darles las herramientas que consistían en picos, palas, cadenas, “perros” para cadenas, “perros” para madera, “gatos”, barras y potes para agua, “pateclas”. Para mí lo de “perros”, “gatos”, “pateclas” me parecían cosas extrañas, pero poco a poco fui aprendiendo. Cuando regresaban los camiones entregaban los materiales que habían recibido. Con los meses, cuando un trabajador se enfermaba o faltaba, me enviaban a suplirlo. Me tenían como “utility” y hasta los choferes me pedían para integrar su equipo, así me dejaron fijo en un camión especial de gasoil y me mandaron para integrar un equipo de obreros especializados. Ganaba seis bolívares semanales y aun cuando no era mucho, con eso pagábamos la comida, el hospedaje, se mandaba dinero para la familia en Las Masas y nos quedaba para la cerveza. Yo le daba a mi tío quien no tenía un trabajo fijo sino como “guachimán” alguna que otra noche. Vivíamos en el sector Los Cocos, en Lagunillas, mi Tío Fachito, mi padrino Camilo y casi todos los de Aracua y Murucusa aun cuando también había otros corianos que trabajaban en la Compañía o en alguna contratista. Sin embargo, para la primera semana de trabajo solo me pagaron tres bolívares. Los otros seis se los reservaba la compañía para entregármelo, en caso de retiro, para que me fuera a mi casa o mi pueblo. Esos tres bolívares era todo lo que teníamos de prestaciones sociales.
La huelga petrolera del 36 y el gobierno de López Contreras.
El trabajo en los camiones era muy duro y peligroso. Transportación se encargaba de todo el sistema para la perforación. Suministraba todos los equipos y materiales: las maquinarias para la exploración de locaciones, llevar la madera para hacer la plataforma para el taladro, la cabria para la torre del taladro, la mesa rotatoria, el camión especial. A mí me tocaba dejar en posición la barra de perforación. Con una guaya de una pulgada de grosor, sujeta por una patecla, se impulsaba la barra mediante un güinche que yo manejaba con el mayor cuidado para que entrara en el lugar específico de la plataforma para que la mesa se mantuviera recta. Si se desviaba, lo cual podía afectar la plataforma, yo debía darle el toque de impulso hasta hacerla caer en el sitio indicado y dejarla lista. Abajo mientras tanto, el caporal vigilaba el proceso para que la barra llegara a tierra pasando por la cavidad de la plataforma en la forma correcta y proceder a conectar unos 300 tubos que iban hacia el pozo subterráneo donde estaba depositado el petróleo, en la medida que la mecha colocada en la barra: un tubo macizo que perforaba el suelo, también vigilaba que los otros obreros fueran sellando el hueco con cemento, cuya carga de 300 sacos que montábamos a pulso al camión y que también preparábamos. Así dejábamos todo listo para que luego Producción montara un motor •Buda” para el funcionamiento del balancín.
Todo ese trabajo era enteramente rudimentario. Teníamos que ponerle un tubo en cada esquina del camión para darle más estabilidad- Sin embargo era peligroso. Los tubos se podían rodar y acarrear accidentes como el padecido por un primo, quien, estando instalando la barra, esta, para ser subida al camión requirió de ser auxiliada con una camioneta a la cual amarraron con un mecate, pero por lo pesada, éste se reventó y la barra se devolvió pasando con gran rapidez por encima del brazo y se lo molió completamente quedando inútil. La compañía no le pagó por esto. En ese entonces no teníamos ninguna protección laboral.
El horario era de ocho horas de lunes a viernes, pero si se pasaban más de una o dos horas, no se pagaba sobretiempo. El sábado y el domingo no eran laborables, más si la compañía requería que trabajáramos lo hacíamos, pues era obligatorio ir pero el pago era sencillo. No teníamos transporte, ni servicios médicos, ni de ninguna clase, menos para la familia. No teníamos vivienda, ni siquiera agua fría para aliviar la sed durante la jornada de trabajo. Los potes de agua que llevábamos los colocábamos debajo de las matas para medio refrescar el agua, que, por la temperatura del Zulia era caliente. Todas esas cosas llevaron a la huelga en diciembre del año 36. Para lograr las cosas el Sindicato Petrolero que ya habíamos fundado hizo un gran trabajo en todo el trayecto de la huelga, porque hizo que todos entendiéramos la lucha por todas esas injusticias que sufríamos. Los jefes decían que los venezolanos con hambre no duraríamos ni tres días en la huelga pero duró cuarenta y tres. Los “musiues” tuvieron que salir a hacer sus servicios.
Aun cuando López Contreras nos obligó a reintegrarnos por un decreto presidencial, muchos de los artículos del pliego de peticiones que había introducido el Sindicato fueron reconocidos pues se demostraba la situación injusta que padecíamos. Se reconoció a la familia completa en los servicios sociales, se obligó a la dotación de hielo y agua potable, el pago de un bolívar por casa, el pago de tiempo y medio para los trabajos los sábados y domingos y para los días feriados, también para los trabajos nocturnos, y el pago de sobretiempos para las horas extras de obligado reporte y otros más. Pero López no aceptó que nos pagaran los días de huelga como salarios caídos, que según el Sindicato eran 43 millones de bolívares. López Contreras lo que hizo durante la huelga fue hacerse cargo de los intereses de las compañías, pero no se metió con nosotros pues la huelga fue pacífica todo el tiempo. El Sindicato recibió de varios estados apoyo en alimentos. Camiones llenos de plátanos y verduras llegaban de Trujillo, del sur del Lago y de otros pueblos andinos. De Coro llegaban las cecinas de chivo o pescado salado, maíz, para que los trabajadores y sus familias no pasáramos hambre. De casi todos los estados enviaban comida de todas clases en apoyo a los trabajadores petroleros que se guardaban en un depósito del Sindicato. También de Trujillo, de Lara y de Coro venían gente traída por la compañía para quebrar la huelga, pero el Sindicato tenía unas brigadas que persuadían y contenían a esa gente a quienes se les ofrecía a su vez alimentos que tenía el Sindicato en el depósito que muchos aceptaban y otros sencillamente se solidarizaban. Hubo familias de estos otros estados que ofrecieron ocuparse de los hijos de los trabajadores para que no pasaran trabajo mientras se estaba en la huelga. En Caracas no los dejaron pasar. Todo esto hizo que se lograran los objetivos. Así se consiguió avanzar. A López, a pesar de todo, no le quedó más remedio que aceptar que lo que se pedía era justo. Sin embargo no dio totalmente su brazo a torcer y buscó favorecer a la compañía no haciendo cancelar los días de huelga y el obligarnos a volver mediante decreto.
La quema de Lagunillas de Agua
A principios de 1937 estábamos en plena guerra mundial. Entonces necesitaban de una persona que supiera leer y escribir y me pasaron de trabajar en los camiones a una bomba de gasolina para que despachara los vehículos. Esta originalmente era un cilindro que había que abría con una llave y luego cerrarla, pero la guerra demandaba reforzar la seguridad del muro del lago, ello requería instalar una estación más moderna ya que la empresa debía garantizar el servicio en tales circunstancias. Dieron estos trabajos por contrato para acelerar todo y trabajar en 3 turnos las 24 horas. Esto implicó colocar tres despachadores para atender los requerimientos de las contratistas y anotar todo los que se procesaba. Estando allí se incendió el pueblo de Lagunillas de Agua. Como yo tenía guardia esa noche, me tocó darles gasolina a los damnificados que venían cubiertos de petróleo. Un buzo sacaba gente por el muelle de la compañía y los jefes, que estuvieron allí toda la noche, me dieron la orden de darles toda la gasolina que necesitaran.
La mortandad fue grande. Como todo era de madera, hasta el puente que comunicaba la población con el muro y el pueblo de tierra, la gente cayó al agua y como esta estaba llena de petróleo y gas, se quemó. El fuego proveniente de una lámpara que se le prendió a una mujer y quien, para apagarla la tiró al lago, acabó con todo en poco tiempo. Los que no murieron quemados murieron ahogados, pues todo se desplomó y la gente no tuvo por donde salir. Yo había pasado un rato antes por allí, me gustaba ver las mujeres bonitas que trabajaban en los bares cuando iba para el trabajo en la bomba. Era un sitio agradable, ni bonito ni feo. Todo hecho en madera. Creo que nunca se supo cuantos murieron, fue una tragedia. Con el incendio de Lagunillas de Agua, López Contreras decretó hacer Ciudad Ojeda, ciudad con cuyo nombre perdura.
Las primeras casas que construyeron en Ciudad Ojeda se las dieron al cuido a Próspero Molina, como era muy conocido y amigo mío, yo le dedicaba un día a la semana para visitarlo. El estaba solo y las casas no estaban habitadas todavía. A Próspero yo lo conocía desde Aracua y Murucusa pues de pequeño le ayudaba a cuidar su cuerda de gallos. Cada vez que él viajaba a Falcón y regresaba para el Zulia, me traía un gallo, pues sabía de mi afición por los ellos. Yo jugaba gallos en Lagunillas y en Puerto Quemado, pueblo limítrofe con Trujillo. También mi hermano Natividad, quien había vuelto a trabajar en el Zulia me traía gallos, Una vez me trajo uno y le dijo a Esteban que ese gallo era tan bueno que aun con botas daba golpes de sangre. Yo lo jugué en Lagunillas y en la pelea perdió un ojo, pero aun así lo fui a jugar a Puerto Quemado. Allí salió “casado” con un gallo español cuyo propietario era un chino también jugador de gallos. Ese era un gallo especial, lindo el animal.
Todos apostaban al gallo español. Le dije a Natividad, -Vamos a ver si es verdad que este gallo, aun tuerto, da ese golpe de sangre que tú dices, si no me has engañado- Fue una buena pelea, los gallos salieron parejos. El español le dio buenos golpes a mi gallo tuerto, lo picaba con fuerza. En una de esas hizo el tuerto una amenaza de pique y el español se fue para atrás, situación que aprovechó mi gallo para darle un espuelazo en la cara. El chino cuando vio herido a su gallo trató de recogerlo para salvarlo, a pesar que así perdía. Pero mi gallo tuerto le lanzó un segundo golpe al gallo español, ya en la mano del chino y se lo mató en el acto. En esta pelea un grupo de margariteños y zulianos que nos acompañaban y apostaron a mi gallo saltaron de alegría y tomaron a mi hermano Natividad y lo pasearon a hombros por la gallera, pues había sido cierto lo dicho sobre tuerto.
En ese tiempo también López Contreras dictó un decreto muy curioso, para hacer regresar a los margariteños a su isla, y lo hizo por una solicitud que hicieron las madres y señoras de la Isla de Margarita, cuyos maridos o hijos se habían venido al Zulia y allí estaban sin acordarse de sus familias. Entonces buscaron a una buena parte de los margariteños, los metían en un barco y los mandaban para su tierra natal., pero esta gente, acostumbrada ya a estos campos, volvieron clandestinamente de regreso al Zulia y allí se quedaron.
Durante su gobierno, volvieron al país muchos venezolanos exilados por el gobierno de Gómez. Algunos de ellos, preparados en el exterior, fueron llamados por López para ocupar cargos en el gobierno. Recuerdo al doctor Néstor Luís Pérez Luzardo, quien trabajo como ministro de Fomento. Se había especializado en petróleo. El se dio cuenta de las irregularidades que cometían las empresas con el petróleo. Descubrieron que los tanqueros tenían doble fondo y solo declaraban una parte para efectos de impuestos, entonces les impuso como multa construir la carretera Lagunillas-Motatan y la construcción de puentes en la vía. También descubrió que las compañías tenían varios pozos en explotación pero que no habían sido declarados, Dispuso entonces que construyeran la carretera Falcón-Zulia, pero esto no se logró pues las compañías hablaron con López y este lo destituyó, aun cuando le ofreció el ministerio de Educación. Pero él le dijo que sus estudios lo habían capacitado en petróleo, no en educación. Lo sustituyó un doctor Serrano. Al poco tiempo Pérez murió, Era un zuliano, yo admiraba su integridad y valentía.
Una cosa diferente que hizo López fue que no quiso ser reelegido, porque aquí se acostumbraba desde Gómez a recoger firmas para ser reelegido presidente. Entonces se nombraba a un funcionario que representaba al presidente en Caracas y Gómez se quedaba en Maracay con las Fuerzas Armadas. Quisieron hacer lo mismo con López, donde él dijo que no, porque había que enseñar al pueblo para que este nombrara sus gobernantes. Pero él nombró como su sucesor al General Isaías Medina Angarita. Hubo elecciones pero el Congreso era quien daba el veredicto y nombró Presidente a Medina Angarita,
sábado, 14 de abril de 2012
MEMORIAS DE UN GALLERO. Recuerdos de mi padre

A manera de introducción:
La realidad tiene muchas vertientes para ser interpretada. Cada ser humano tiene una percepción que, sujeta a sus experiencias, le permite analizar y entender su vida y la de sus semejantes. Esta percepción muchas veces se pierde pues son muchos quienes las cuentan pero pocos quienes se ocupan de recopilarlas y contarlas y menos, escribirlas. Motivado por quienes lo acompañaron en los últimos años de su vida, este venezolano común, con una vivencia de casi cien años, se dedicó a escribir su experiencia de vida durante la cual se produjo el cambio de una sociedad agraria a petrolera, con los subsiguientes hechos que marcaron la política, la economía, la cultura del país y lo que significaron cada uno de ellos en su cotidianidad. El texto, narrado en primera persona, apenas intervenido para respetar la sintaxis del cuentista, es un homenaje a Jesús María Montero Vergara, mi padre, quien se despidió físicamente de nosotros el pasado 30 de mayo de 2011, dejándonos este pequeño gran legado.
Chuma, mis primeros años.
Yo, Jesús María Montero Vergara, nací en la población de Las Masas, cercana a San Luís, la capital del Municipio Bolívar del estado Falcón, el 14 de enero del año 1914. Para entonces el General Juan Vicente Gómez tenía 7 años gobernando Venezuela. Soy hijo de Juan Isidoro Montero y de Silveria Vergara de Montero, fui el menor de otros dos hermanos; Natividad y Esteban. Mi mamá murió cuando yo tenía 14 meses de nacido y mi papá quedó sólo. Era originario de Charaima, Paraguaná, y pensaba regresarse y llevarnos con él, pero mi familia, al parecer por solicitud de mi mamá enferma, no lo aceptó, haciéndose cargo de nosotros.
Por mi edad, una tía materna, Francisca; se hizo cargo de mí, pero ella murió al poco tiempo de la gripe española, la cual mató mucha gente en todo el estado y a su muerte, mi tío Manuel Bonifacio Vergara, quien ya se había hecho cargo de mis otros hermanos, me llevó para su casa para criarme y así lo hizo. Entonces la familia era toda unida y así las primas mayores de la familia Gutiérrez Acosta me atendieron y cuidaron como hijo de familia y por cariño empezaron a llamarme Chuma, Chu por Jesús y ma por María.
Fui muy consentido en la familia pues, como hijo maute –huérfano pequeño- las atenciones eran mayores. Mientras, mi papá se regresó a Paraguaná, donde poco tiempo después conoció a una viuda que tenía un hijo al cual adoptó y con ella engendró otros seis hijos, cuatro varones y dos hembras a los cuales no conocí hasta cumplidos los 18 años. Durante ese tiempo no vi a mi papá, mi tío siempre me hablaba de de él y me decía: “Hijo, usted tiene un padre que algún día vendrá a conocerlos y deben tratarlo bien, pues es un buen hombre”. Por eso cuando lo conocí no le dije nada, no había nada que reclamarle.
Pero volviendo a mi tío, conocido por el apodo de “Fachito”, el se fue para Aracua donde hizo trabajos agrícolas llevándose a mis dos hermanos. Allí duraron muchos años, pero al llegar las compañías petroleras al Zulia, Natividad y Esteban se fueron a trabajar en ellas y yo me quedé con mi tío. En Aracua realicé mis primeros estudios.
Aracua era muy próspero en agricultura, se daba todo lo que se sembraba. Entonces llovía mucho y la montaña era frondosa. Era tierra baldía, la gente llegaba a trabajar sin ningún tropiezo. Conocí gente de otros lugares ir a vivir allí y que después se fueron a Churuguara. Era gente que trabajaba e hizo fortuna. Eran tan buenas estas tierras que la mayoría tenía sus siembras al fondo de sus casas. Luego llegó Andrés Henríquez pagando bien las bienhechurías a los habitantes, estos vendieron y Andrés Henríquez mandó a cercar los terrenos. Entonces los trabajadores tuvieron que hacer sus labranzas lejos del lugar. Henríquez lo que hizo fue crear pastizales y empezó a meter ganado. Con eso empezó la deforestación de la región. La montaña era tan frondosa y grande que llegaba a Murucusa, Las Guarabas y toda Aracua hasta Churuguara. Había allí toda clase de animales: tigres, báquiros, leones, aves como paujíes, todos se encontraban silvestres. Luego los veranos también terminaron con la vegetación. El año 1926 hubo un verano largo en todo el estado. Hubo emigración de la Península de Paraguaná y algunos murieron antes de llegar a Churuguara, que era a donde pensaban llegar para encontrar refugio.
En ese entonces mi tío Fachito se casó en Aracua con Carmen Siliet y formó su familia: dos hijos varones y dos hembras, yo vivía con ellos, cuidaba de todos, también de los animales: los burros y las yeguas. Mis hermanos antes de irse para el Zulia se dedicaban a la agricultura. Hicieron sembradíos en Cerro Negro, bastante retirado del lugar. El maíz no duraba porque el “gorgojo” se lo comía. Los dueños de siembras hacían una casa o troja para conservarlos. Esto consistía en una pieza compartida, tejida de varillas para echar el maíz en mazorcas. La mitad de la pieza quedaba debajo, donde se prendía candela para conservar el maíz impregnado con el humo. Era la única forma de conservarlo. El trabajo era traer el maíz de Volador y Cerro Negro, lugares donde cultivaban además la yuca, la auyama, la patilla, lechosa, el frijol y otros productos.
En Aracua la educación era muy buena. Teníamos buenos maestros como Carmen Ybarra de León, Pragedis García quienes eran de Coro y la señora Olimpia López de Morón, donde hice mis primeros estudios. Cuando salía de clase me iba donde el señor Próspero Molina, hombre de muy buen vivir quien me quería mucho, me brindaba mucho cariño. El tenía una cuerda de gallos en su casa y como desde pequeño he tenido esa afición, le ayudaba en la limpieza de los gallos y cuando los topaba, por lo cual, cuando los sacaba a jugar me llevaba a donde fuera. El hablaba con mi tío, me aperaban un burro y él se encargaba del burro y de mí. Salíamos a jugar en los caseríos cercanos: Las Guarabitas, la Sabana, Arajú, Santa Rosa y el propio Aracua. El me preguntaba si jugaba y yo le decía que uno o dos bolívares. Si ganaba me daba lo que ganaba y si perdía, yo le iba a dar lo perdido, pero él no me los recibía.
Una vez, mi hermano mayor Natividad, antes de irse al Zulia, en una ida al conuco, me dijo para que fuera con él, pero de repente me dijo que no. Que mejor buscara los burros y que él se iría a invitar a un muchacho que tenía una perra cazadora puesto que solo tenía un perro y así estaría mejor acompañado. Así se fueron ambos con sus perros a la montaña y yo me fui a buscar los animales, tal como acordamos.
Cuando yo venía de regreso con los burros, me dicen que a mi hermano lo atacó el tigre. Me apresuro en llegar. El asombro es la casa llena de gente, estaban curándolo. Vi una pochera llena de sangre y sábanas y paños para taparle las heridas y detener el sangramiento. Me dicen que vaya a buscar a mi otro hermano, Esteban, por el tenía más conocimiento del sitio donde había ocurrido el hecho. El estaba buscando las bestias. Lo traje lo más pronto posible. Ya había en la casa más de 30 hombres armados. Al herido lo habían enviado para San Luís donde estaba el doctor y le atendiera. Tenía una mano seriamente afectada por el ataque.
Contaba Natividad poco después, que en la refriega con la bestia, era una hembra, esta se les enfrentó. Se levantaba en sus dos patas traseras y se abalanzaba sobre él principalmente. Natividad le pidió a su amigo que se quedara atrás pues el animal no dejaba de verlo y lanzarse sobre él. Con el machete y caminando en retroceso le dio en la cara y le quitó un ojo y dos dientes. Pero la tigra volvió en su contra atacando. No dejaba de tirarle con el machete, ayudado por los perros que atacaban a su vez al animal mordiéndoles la cola y las ancas. Ella se volvía y los atacaba a su vez, mientras los perros se apartaban, esos momentos los aprovechaba mi hermano para reorganizar el ataque, pero el sitio donde estaba, el fondo de una quebrada seca y llena de piedras, hizo que tropezara y cayera sentado, momento que aprovechó la tigra para lanzarse de nuevo contra él, Natividad, pero él pudo darle con fuerza un machetazo en medio de la frente que la mató en el acto, pero sus pezuñas lograron alcanzarle la mano y el brazo hiriéndolo y entonces su amigo remató al animal ayudándolo luego a regresar a casa. A los perros no les pasó nada, fueron muy valientes y hábiles en la refriega. La tigra, contaba él, se la había dedicado en todo momento, pero los perros lo ayudaron mucho atacando por la espalda al animal y corriendo al mismo tiempo para evitar que ella los hiriera pues, por momentos le lanzaba zarpazos tratando de atacarlos, pero sin verlos, pues la vista se la tenía fija en él.
En esos pueblos y caseríos había mucha fiebre palúdica que diezmó mucha gente. También muchos piojos y niguas que no respetaban categoría (social) para atacar. En el año 1926, en ese verano, la gente sacaba la yuca de una mata llamada “asesiba”. De la cual hacían un bizcochito y arepa, tenía un gusto muy especial, esa yuca era un gran recurso. También se usaba la yuca brava, para el almidón y el cazabe.
El tigre hacía estragos en todos estos caseríos. Mataba el ganado, burros y se atrevía a llegar cerca de las casas para matar marranos y chivos. Los arrieros de Churuguara tenían temor con el tigre en el trayecto entre Churuguara hasta San Luis.
La Curimagua del año 29
En los últimos meses del año 1929 nos fuimos para Curimagua. Tío Fachito vendió lo que tenía, unos pastos a Don Gabriel Trómpiz. El motivo de venirnos fue que con la venta de los pastos estuvimos en Coro. Tío compro ropa y enceres para la familia, también para mí. Al regreso Tío se enfermó de una congestión intestinal y no pudo llegar a Aracua. Muy mal se quedó en El Trapichito, cerca de Curimagua, donde un compadre. En el lugar estaba un médico alemán, Don Carlos Zwinig, quien lo curó. Mi tío me envió a Aracua para llevar las cosas que había comprado, al llegar veo que la esposa de Tío, a quien dejamos en su casa, se mudó para la casa de su mamá. No me recibieron muy bien. La suegra que era tremenda decía que mi tío me quería más a mí que a sus hijos y que su hija Carmen no se regresaría para su casa. Que se quedaría con ella. Fue esto lo que motivó que nos fuéramos para Curimagua. Don Gabriel le ofreció y le vendió entonces un negocito que tenía en el pueblo y allí nos quedamos. El disgusto con la esposa duró 10 años, pero yo quedé viendo a su familia. Todas las semanas les llevaba en un burro todo el sustento necesario desde Curimagua. El negocio marchó bien. Pero Tío tenía un único hermano que se había ido, en aquellos años de guerras a Ciudad Bolívar y no volvió más. Se quedó en el estado Guárico, en Tucupido. El pensó ir a verlo y vendió el negocio. Me dejó en la casa de Don Blas Colmán, yo tenía entonces unos 14 años. Le ayudaba en el negocio y a retocar santos a la esposa que los hacía. Duré con ellos pocos meses porque un tío político Rafael Medina Adrianza, llegó a Curimagua y monto un negocio frente a la plaza en sociedad con Policarpo Coronado y me dijo que me fuera con él. Así lo hice. Mi tío Fachito duró meses para regresarse y allí me encontró, con mi otro tío cuando regresó de ver a su hermano.
Cuando llegué por primera vez a Curimagua a fines del año 1929, me di cuenta de la situación del pueblo. No tenía calles. Solamente el camino real de recuas donde transitaban los arreos de burros y mulas que venían de Churuguara, Siquisique y demás poblaciones que hacían el transporte comercial con el estado. En Curimagua no se utilizaba el cemento ni el zinc para sus viviendas. Las casas eran construidas de barro, techos de torta, pisos de tierra. En esos años llovía mucho, algunas familias pudientes tenían sus casas de tejas, piso de tablas sobre carbón para protegerse del frio. El clima era excelente para vivir, los enfermos de tisis o tuberculosis los enviaban para allá para que se curaran los pulmones. A estos le mataban los araguatos, para que tomaran su sangre y que allí había muchos. Por el frío y la lluvia las casas se cubrían de una lama verde, las ropas se tallaban. Las carnes y los pescados secos y salados no duraban mucho porque el frío los descomponía ya que la sal se aguaba. En ¨Curimagua no se daba el maíz, el frio no lo permitía, así que se compraba, pero tenía buenos habitantes, con buenos negocios. Pero la mayoría se vinieron para Coro, porque el gobierno los hizo salir afectados por las guerrillas de Manuel Urbina
En el negocio que tenía mi Tío político Rafael Medina Adrianza, tuve la oportunidad de relacionarme con mucha gente de Coro que se iban a pasar los fines de semana y vacaciones. En este negocio yo tenía la facultad, con ciertos dueños de trapiches, de darles lo que necesitaran para sus obreros y nos pagaban con panela. Entre ellos estaba Don Rafael Molina Franco, dueño de la hacienda “La Providencia”. El tenía en Coro un hijo llamado Angelucho Molina, quien regentaba el Club Bolívar en Coro y necesitaba un hombre bueno para emplearlo, El papá le dijo – Yo tengo el candidato! Te lo recomiendo- Le dio mi nombre y Angelucho me mandó una tarjeta diciéndome lo de su papá. Quería que me fuera para Coro, que me ofrecía trabajar con él en el día y que de noche podría estudiar en el Colegio Federal que estaba al frente de la plaza Falcón. Le dije que primero tenía que hablar con mi tío quien aun se encontraba en Guárico. Cuando regresó le comenté el caso y el fue para Coro. Debió comentarle algo a Don Gabriel Trómpiz. Este a su vez le dijo a Tío que él me necesitaba, que me ofrecía lo mismo ya que el colegio estaba cerca de su casa. Pero luego se acordó que, habiendo comprado unas posesiones en Murucusa, pensaba hacer unas labranzas para hacer pastos para ganado y que el hombre para atenderlos era mi tío y que esperaba que yo lo acompañara para llevar los libros y para atender un negocio de víveres y mercancías para suplirles a los trabajadores. Y eso fue lo que acordó mi Tío.
El fin de las montañas de Aracua
Llegamos a Murucusa para el año 1933. Para hacer este trabajo don Gabriel acordó pagarles a los trabajadores la mitad en dinero y la otra mitad en efectos para el sostén de las familias todas las semanas de pago. Estas mercancías me las enviaban con los arreos de los Rodríguez de Curimagua, Allí tenía que ir a buscarlos en burros. Se empezaron los trabajos que consistían en talar la montaña. Tumbaban las arboledas de palos gruesos y tupidos. Grandes zonas eran cortadas y luego quemadas para luego sembrar la semilla de la hierba.
La madera de los árboles de estas montañas era tan fuerte que se necesitaban 3 hombres expertos para tumbar uno solo árbol. Y eran tan grandes que cinco hombres agarrados de las manos no cubrían el tronco de uno de ellos. El primer trabajo fue tumbar 700 tareas. La montaña estaba desde Murucusa hasta Churuguara. Por eso los animales silvestres y el tigre hacían de las suyas por que tenían tanta expansión. Maderas de todas clases se encontraban en esa montaña, hoy ya no conocidas. Recuerdo una que era muy resinosa que un brazo de ella, uno la encendía y duraba toda la noche alumbrando. En ese entonces yo me paraba en la fila de Murucusa y no se veía nada de Aracua. La montaña cubría todo. Hoy lamentablemente la deforestación, las quemas, acabaron con todo. Se puede ver el que sale de Murucusa hasta la llegada a la fila de Aracua.
En estas tierras quemadas yo me puse a sembrar maíz. Se daba muy bueno, pero me daba mucho trabajo porque tenía que cuidarlo de las ratas que eran muchas. Después dejé de sembrar. En Murucusa había mucha agricultura: maíz, yuca, pira, auyama, patilla, lechosa, se empezaba la cría de ganado. Gente de fuera llegaba para hacer trabajos de agricultura y cría de animales. Don Gabriel Trómpiz construyó una represa y un hato: “La Ardita”, de ordeño para hacer queso y otro hato con el nombre de “La Matoa” con mayor cantidad de ordeño para queso y mantequilla. Yo me iba algunas veces para ese hato, me llevaba una arepa o un poco de harina tostada para comer con leche o mantequilla. Mi Tío se encargaba de ese trabajo y de mandar los quesos y la mantequilla para Coro. Los quesos eran grandes, de muchos kilos y el ganado era bastante esquilme, especial para dar leche. Había un personal suficiente para eso. También había cría de bestias de carga (yeguas). En el hato también se construyó un estanque de agua para que tomara la gente, pero como había en estos lugares mucha fiebre palúdica me enfermé. Me vi muy mal durante más de siete meses. Me llevaron para Las Masas donde tenía familiares que me atendieron y allí estuve hasta mi cura y recuperación. Estuve tan mal trajeron al médico de Curimagua, Don Carlos Zwinig, para salvarme.
Mi Tío se quedó con mi hermano mayor, Natividad, quien había llegado del Zulia, ayudándole en el trabajo de las haciendas. Poco después mi Tío decidió irse al Zulia y Don Gabriel nombró a mi hermano encargado de sus intereses con un sueldo mínimo de 40 bolívares mensuales. Era un buen sueldo. Mi hermano estuvo allí trabajando un tiempo pues el gustaba ese tipo de trabajo. Yo me quedé en Las Masas y en mi recuperación me dediqué a los gallos, vicio que he tenido desde pequeño. En esos años se jugaban desafíos en los pueblos de riñas de gallos dos y tres días seguidos, donde participaban los pueblos San Luís con las cuerdas de los hermanos Coronado, que los tenían muy Buenos. La Cruz de Taratara con las cuerdas de Don Pablo Bravo. Cabure, con las cuerdas de Manuelito García. Churuguara, con las de Totón Urbina. En Aracua había varias y en La Masas patrocinaba Jorge Jiménez donde yo colaboraba con mis gallos, unos nueve que me trajo mi papá de Paraguaná. Tuvimos un desafío con la Cruz de Taratara, de ir nosotros para allá y ellos venir para La Masas; otro con Cabure para realizarlo en La Encrucijada. Otro en Aracua con Totón Urbina.
Estando en estos desafíos, en Aracua, conocí a un señor llamado Alejandro Lugo que lo consultaban cuando no llovía, porque era muy observador. Se paraba a ver los astros en las noches y también el movimiento de las hormigas y los bachacos. Ponía granos de sal al sereno representando los meses, si se “sudaban” llovería, si no: verano. Por esos medios precisaba los días de lluvia. Observaba las abejas porque vendía su miel de varias clases y cuando las abejas estaban chupando flores o bebiendo agua y levantaban el vuelo, por la altura que llevaban precisaba la distancia para encontrar la miel. Eso ahora se olvidó, pues la gente no ve las cosas, no presta atención y toda esa gente que sabía como Alejandro Lugo, se murió. (continuará...)
domingo, 29 de enero de 2012
LA SIGNIFICACIÓN DEL PATRIMONIO, A TRAVÉS DEL LIBRO DE REGISTROS DEL MUSEO “JOSÉ MARÍA CRUXENT” DE LA UNEFM. UNA INTEPRETACIÓN

Licda. Ana María Montero. Esp/MCs.
CIAAP/UNEFM.
Excelente, interesante, very nice, trés bien, ¡wunder shones alter haus!, constituyen parte de los calificativos expresados por aproximadamente veinte mil visitantes sobre el Balcón de los Arcaya, sede del hoy Museo de Arte y Ciencias “José María Cruxent”, de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda de Coro, estado Falcón y de sus muestras Un pasaje por la cultura locera falconiana y Nuestros ancestros en Curiana, expuestas desde el pasado mes de diciembre de 2010 hasta enero del presente año 2012 .
El Museo, integrado por esta histórica edificación del siglo XVIII y una valiosa colección de fósiles y lítica representativos de la vida desarrollada en la región desde hace millones de años, cerámicas prehispánicas, objetos coloniales y gráficas, ha registrado una significativa afluencia de visitantes tras un cierre técnico de aproximadamente dos años, mientras se adelantaron labores de restauración, los cuales, aun cuando no plenamente culminados, permitieron su reapertura, contemplándose una afluencia importante especialmente durante los feriados de Carnaval, de Semana Santa, período vacacional agosto-septiembre y mes de diciembre.
Se puede apreciar igualmente, una significativa presencia durante todo el año, de falconianos, especialmente de grupos estudiantiles especialmente de educación básica, secundaria y universitaria, y también algunos de grupos especialistas de postgrados en paleontología, antropología y arqueología con fines de estudio e investigación.
La cuantificación de visitantes se logra a través de un registro que recoge parte de la afluencia, estimándose que de cinco visitantes, incluidos menores de edad, solo uno (1) escribe su experiencia. En el caso específico del Museo José María Cruxent, se ha cuantificado la visita de unas cinco mil trescientas diez personas que han comentado seis aspectos fundamentales de las instalaciones como lo son el ambiente, el patrimonio, las exposiciones, observaciones críticas, así como llamados de atención sobre su cuidado y mantenimiento.
Al respecto, los visitantes comentan la excelencia, belleza, limpieza y tranquilidad que ofrecen las instalaciones de la edificación lo cual transmite un agradable y relajado ambiente, como efecto directo de la muestra de flora xerófita que caracteriza su jardín actual y a ello se agrega la alta presencia de aves libres entre los árboles, que afianza esta apreciación ambiental.
Resulta significativo, especialmente entre los visitantes falconianos, los términos orgullo, único, identidad, vivo, con los cuales se relacionan con su patrimonio. Parte de estas apreciaciones son compartidas por los visitantes que provienen del resto del país, especialmente de Caracas, Carabobo, Aragua, Zulia, Miranda y Lara, aun cuando se aprecian de otras entidades de la geografía nacional como Delta Amacuro, Bolívar, estados andinos, llaneros y orientales como Monagas, Sucre y Anzoátegui.
Estas apreciaciones infieren la importancia divulgativa del patrimonio cultural nacional, para ofrecer elementos que afiancen el sentido de pertenencia, lo cual se resalta cuando califican como fascinante, histórico, máximo, incomparable o memoria viva, lo apreciado luego de la visita. Simultáneamente se puede estimar niveles de preocupación por la conservación o preservación de todo este patrimonio cuando recomiendan no descuidar, difundir más, proteger la historia, mostrar más objetos o tradiciones a través de las colecciones, así como también exigir más apoyo para resolver situaciones como las carencias de alumbrado, mejora de aspectos físicos tales como arreglo de puertas, frisos y otros detalles que la carencia presupuestaria de la universidad, no ha podido atender.
Por otra parte, los turistas extranjeros, provenientes en su gran parte del continente europeo, especialmente de Alemania, Francia, Italia, Austria y Finlandia han apreciado el esfuerzo de promoción y difusión del patrimonio que custodia la UNEFM, calificándolo igualmente de excelente, bueno, interesante, very nice, very good e igual recomiendan más atención y cuidado con los bienes, especialmente con la edificación, la cual consideran como magnífica e importante aun cuando en general estiman que está bien mantenida.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Las Ánimas de Guasare, lecturas que nos ilustran caminos a seguir
Un Nuevo tema para compartir...
Las Ánimas de Guasare, lecturas que nos ilustran caminos a seguir
Licda. Ana María Montero Esp/MSc.
LA LEYENDA:
Era el año 1912…
“Toda la península de Paraguaná era un lienzo de soledad y tristeza. No valía nada poseer o no dinero. El hambre y la sed cobraban diariamente nuevas víctimas. Por eso, primero los más intrépidos, luego casi todo el mundo, optaron por abandonar las casas y emprender con un mínimo necesario el obligado éxodo a través de caminos, pedregales y médanos, montes y salinas, buscando la salvación en dirección al sur, guiados por la silueta azul tenue de la lejana sierra coriana.
Mucha gente de la parte oeste de la Península, se aprovechó de las lanchas pesqueras para buscarle alivio a la hambruna, navegando a otras costas de tierra firme. Los más, del centro y este de la Península formaban improvisadas caravanas y avanzaban, primero casi a la orilla del mar y luego, atravesando médanos y salinas, buscando el rastro de la vida” (Navas Soto, 1993)
En el camino, por el agotamiento extremo, quedaban los cadáveres que otras manos, algo más fuertes sepultaban o, sencillamente, lo hacia la arena cambiante del medanal. Familias enteras quedaron atrapadas en este espacio, sin alcanzar la cadena verde de la sierra, objetivo que auguraba una situación mejor.
Sus muertes tejieron leyendas, entre ellas la de dos hombres, uno casi un niño y de una mujer, quienes intentaron cruzar el istmo desesperados por la sed que a todos azotaba. Avanzaron penosamente hasta caer a la orilla del camino y morir, quedando sus restos cubiertos por la arena para surgir treinta años más tarde, como testimonio de una época de penurias y sufrimiento.
“Los restos humanos aparecieron al lado oeste del viejo camino de Coro, como le decíamos, en el lugar llamado Guasare, exactamente en un sitio que llamaban Patrón Pedro. Mi papá hizo en el sitio donde encontró los huesos, un tumulito de torta, de esos que le hacen a los muertos en las carreteras. Adentro metió los huesos y por las noches nosotros y la gente que por ahí, le prendíamos velas a las ánimas. (Bárbara Marrero, viuda de Castro, en Navas Soto, Obr. Cit)
Con el descubrimiento de los restos vinieron otros cuentos:
“Los caminantes, a quienes se les hacía de noche, al pasar por el lugar, escuchaban voces que rezaban… pero no se veía a nadie”…. “A veces, cuando se pasaba en la noche por ese lugar, uno veía luces que alumbraban en la carretera, pero al llegar al sitio lo que se encontraba era una capillita sin luces y con restos humanos, entonces, uno lo que hacía era rezar y si podía, les prendía una vela” Anónimos.
Refiere Eudes Navas Soto en su libro Ánimas de Guasare, que con estas leyendas comenzó “… a correrse la voz de unas ánimas cuyos restos los habían encontrado en Guasare, que eran milagrosas y que concedían las peticiones sanas que se les hacían si uno tenía fe en ellas…”
Y con estas aseveraciones, llegaron más cuentos que corroboraban la benevolencia de las Ánimas:
“Una noche un joven después de salir del trabajo en la ‘compañía’ se dirigió como de costumbre para Coro. Ninguno de sus compañeros de trabajo lo quiso acompañar. El cuenta que cuando iba a la altura de Tacuato, una falla en el carro le hizo detenerse. Estando allí sintió que unas personas entraton en el carro y éste encendió de nuevo y empezó a moverse, pero con dificultad. Colocó las luces intermitentes, pues ya estaba oscuro y aun cuando sintió algo de temor por la presencia que sentía en el carro, decidió continuar su viaje. Recordó que su padre le decía que cuando viniera de noche por la carretera, se encomendara a las Ánimas. Entonces empezó a rezar el Padre Nuestro y otras oraciones y así, lentamente, avanzó. Cuando llegó al sitio donde actualmente se encuentra la capilla de las Ánimas de Guasare, detuvo brevemente el carro y sintió que ya no había nadie en él. Unos compañeros de trabajo que habían salido más tarde, al pasar reconocieron el carro y como llevaba las luces intermitentes, redujeron la velocidad y lo esperaron. Al detenerse sus amigos le preguntaron que le pasaba y él le indicó que se trataba de una avería. Para su sorpresa uno de los amigos le preguntó:
- -Y, ¿Con quién venías?
- -Con nadie - Respondió.
- -Pero en Guasare, frente a la capilla, cuando te detuviste, se bajaron unas personas - Le señaló su amigo.
- -Pero, ¡yo no traía a nadie! - Le replicó
Al día siguiente, llevó el carro al taller y el mecánico no le creyó que la falla se le presentara en Tacuato, pues, según dijo, el carro debió detenerse por completo, Pero su sorpresa fue mayor cuando visitó a su padre y este le comentó que había estado muy preocupado la noche anterior, por lo que lo había encomendado a las Animas de Guasare para que lo protegieran. Al preguntarle la hora aproximada de su petición cayó en cuenta que había sido la misma cuando más o menos pasaba por Tacuato. (Anónimo. Recreado por Ysis Garvett. Trabajo inédito sobre las Ánimas de Guasare)
Así, de estas historias se tejió toda una leyenda que explica la existencia de una expresión espiritual, la cual no es ajena a otras regiones del Continente, ni de otras partes del planeta: La creencia de un mundo espiritual que trasciende a la vida, una vez culminada la existencia terrenal.
EL CULTO A LO MUERTOS: SU ORIGEN:
Es suficientemente conocida que, la necesidad de trascender una existencia terrenal corta, llevó a los seres humanos a buscar la eternidad después de la muerte. En este proceso todas las civilizaciones, dentro de su cultura, crearon interpretaciones de su ciclo de vida, fundamentando su conducta en la esperanza de una vida similar o superior a la experimentada en su realidad circundante una vez desaparecidas las personas físicamente. Surgió así la creencia de la inmortalidad del alma y la consideración a los muertos como seres sagrados, lo cual dio origen al culto religioso probablemente el más antiguo del mundo: el culto a los muertos.
Los descubrimientos arqueológicos de las culturas china, egipcia, polinesia, inca o maya, entre las más antiguas (entre los 5 mil y 3 mil años a. C.) desarrolladas en diferentes espacios de la geografía terráquea revelan como elemento común, la construcción de tumbas o ubicación de espacios especiales para la colocación de los cadáveres humanos, a los cuales se colocan objetos de uso cotidiano que confirman la creencia de una vida post-mortem.
Por otra parte, la presencia de objetos rituales y estatuillas representativas de la persona fallecida en otros espacios de habitación humana, plazas o caminos, confirman la existencia del culto a los muertos, el cual, con el correr de los tiempos fue absorbido por las religiones que sustituyeron a las primigenias, como el cristianismo que en América, al entrelazarse con las culturas locales, generó la creencia del “muerto milagroso”.
“El muerto milagroso es una noción popular que designa a aquellas personas que luego de su muerte hacen favores y milagros a los vivos, distinguiéndose así de los muertos comunes y de otros muertos públicos. Fueron en vida personajes particulares, pero a la vez no ‘demasiado’ extraordinarios o sobresalientes, la mayoría de ellos podrían calificárseles de personas ‘comunes y corrientes’, sin embargo hay sesgos que los destacan dentro de sus comunidades: una muerte particular que implica una mala muerte…”(Franco, 2001: 112)
Una mala muerte, opuesta a lo que podría llamarse una muerte natural por longevidad o enfermedad, es una característica básica para la veneración de las ánimas (espíritus o almas de personas fallecidas trágicamente), las cuales, de continuar su existencia normal no habrían llegado a ese estadio. La muerte aciaga de un individuo implica que no habría podido cumplir un plan de vida, lo cual lo condena al vacío y por ende, a vagar en un submundo que se debate entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, hecho que le permite interactuar entre ambos mundos y así realizar favores a los vivos.
Esta creencia ha generado una serie de ritos que aún cuando son férreamente vigilados por la normativa católica y otras religiones, constituyen expresiones genuinas de la población como la construcción de capillas y pequeños monumentos indicativos de una muerte por lo general trágica, que convierte en mártir a la víctima y eleva el valor de su alma sobre los demás mortales, permitiendo convertirla en un muerto o ánima milagrosa.
Cada región, cada pueblo de América, está identificada con un muerto o ánima milagrosa. En Falcón. Venezuela, destaca la presencia de las Ánimas de Guasare, ubicadas en el lugar con el mismo nombre, en la vía que comunica a la ciudad de Coro, capital de esa entidad federal, con la Península de Paraguaná. Lugar de veneración a unos seres anónimos, fallecidos en la soledad de un pequeño desierto, atormentados por la sed y el hambre, con la conciencia de la proximidad de la ciudad y de la serranía de San Luís, un macizo montañoso que ocupa la parte sur del estado, la cual pudo ofrecerles salvación a sus vidas terrenas y que de hecho, fue refugio para otros cientos de paraguaneros que se asentaron y crearon nuevos núcleos habitacionales al abrigo de la montaña, a partir de esos nefastos días.
LAS ÁNIMAS DE GUASARE: UNA LEYENDA CON BASE HISTORICA
La existencia de las Ánimas de Guasare marca un acontecimiento histórico: La situación de sequía vivida en el norte de Venezuela aproximadamente entre 1909 y 1912, donde, especialmente en la península de Paraguaná, generó una situación crítica que obligó a muchas personas a emigrar a otras tierras en busca de mejores condiciones de vida, pereciendo muchas de ellas en el camino e inclusive al llegar a Coro y otros lugares del estado. Las causas de estas sequías en esa época se desconocían y es apenas en décadas recientes, cuando los estudios ambientales han permitido dar a conocer la existencia de fenómenos meteorológicos cíclicos que generan períodos lluviosos o de prolongadas sequías, como el fenómeno de El Niño, de fuerte influencia en el continente americano.
El fenómeno de El Niño se produce por la alteración del sistema global atmósfera-océano en el cual los vientos alisios, entre los meses que van de octubre a diciembre, se debilitan y dejan de empujar a las corrientes cálidas que suben del norte de Australia. Estas corrientes suben al este del continente americano de la línea ecuatorial en el océano Pacífico y eleva la temperatura del mar. En algunas regiones como Ecuador, Perú, sur del Brasil o Uruguay, se produce, por estos efectos una alta pluviosidad, mientras que en otras como el sector norte de Suramérica: la región andina de Colombia, norte de Brasil y Venezuela, se presenta una intensa sequía.
Este fenómeno es cíclico, oscila cada dos, siete y hasta 14 años, no es enteramente regular. Los países más afectados como Perú, Argentina y Chile han llevado un registro del fenómeno desde aproximadamente 1923. Al analizar la secuencia en forma regresiva, se puede observar que es factible que la situación de sequía que afectó dicha región en Venezuela en 1912, haya sido efecto de este fenómeno meteorológico que también ha generado fuertes hambrunas en África y Oceanía, hacia donde se extienden los efectos de esta perturbación atmosférica.
La península de Paraguaná, por su condición geográfica, es una planicie sin áreas montañosas, solo la interrumpe un Cerro: El Santa Ana y otras lomas o cerros de escasa elevación. No posee depósitos de agua dulce, ni ríos importantes, situación que fue factor influyente para ser seriamente afectada por esta sequía que debió iniciarse a finales de 1909 o principios de 1910, pues las referencias orales indican que no llovió durante las tres cuartas partes del año 1912, pero que también fue muy leve el período de lluvias en 1910 y que tampoco llovió durante el año 1911.
Los testimonios recogidos por Eudes Navas Soto coinciden al destacar que la seguía azotó a todo el país y otras localidades de Falcón, donde “… había tanta hambre y tan poco de comer que… la gente iba a arrancar enea seca (Typha latifolia) en la sabana”, de su raíz obtenían una harina para hacer arepas y consumirla, pues no hubo producción de maíz, gramíneas, ni de otros frutos.
“… grupos de hombres, mujeres y niños en caravana, se morían sentados a la orilla de los caminos… la gente cuando conseguían reses muertas, ya secas, con el cuero pegado a los huesos, la asaban hasta volverla carbón y luego la raspaban con los dientes, - para absorber el líquido interior de la formación ósea - con eso bebían agua” (Navas, Obr. Cit.)
Ysis Garvett, investigadora de literatura oral local falconiana, de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, en un texto inédito, cita al historiador Carlos González Batista (1984) quien refiere a su vez a otros autores falconianos que trataron el tema en su libro Historia de Paraguaná los cuales señalan sobre el año 1912 que:
“… este fue el año en que la muerte se señoreo en las sabanas peninsulares… centenares de personas morían en esta maraña infinita de caminos de Paraguaná, o en el istmo, arrastrando a sus hijos deshidratados y hambrientos… La emigración y la muerte –provocaron – un descenso poblacional de dieciséis mil almas, aproximadamente”
Refiere el historiador que en el libro Pueblo Nuevo Capital de Paraguaná, de Iván Rodríguez Hidalgo (1973) este indica que, para el primer trimestre del año 1911, se estimaba una población en Paraguaná de 28 mil personas. En 1913 apenas llegaban a 12 mil. –se infiere que más de la mitad de la población de Paraguaná emigró o pereció por esta causa. Años más tarde, para 1924, la población apenas alcanzaba a 24 mil personas.
La tragedia que afectó a la Península de Paraguaná durante el año 1912 por la seguía prolongada de más de dos años, posiblemente generada por el fenómeno de El Niño y donde murió un alto porcentaje de la población falconiana pudo evitarse, señala González Batista, citado por Garvett, si el gobierno de entonces, presidido por el General Juan Vicente Gómez y en el ámbito local por los generales León Jurado y Gabriel Laclé, hubiesen actuado eficientemente socorriendo con alimentos a los habitantes de la región. Así hubiesen minimizado la tragedia, “… pero esto se hizo muy tardíamente – a finales del año 1912- y de modo deficiente… casi ridículo, abriendo una cocina económica en Coro y otras dos en los puertos de Adícora y Los Taques”, en la Península.
Sobre el tema, el historiador en conversación con quien suscribe el presente trabajo, refiere que es espeluznante observar en el Archivo Histórico de Coro, la cantidad de actas de defunción que guarda esta dependencia, correspondiente al año 12, donde se indica: “causa de defunción: Hambre”. Los documentos provienen de la antigua Casa de Beneficencia ( hoy Colegio Madre Mazzarello) que está ubicada en la calle Palmasola de la ciudad capital del estado, pues, para entonces Santa Ana de Coro carecía de un hospital.
LA HAMBRUNA DEL AÑO 1912: ¿UN EFECTO TRANSCULTURAL?:
Tal y como refiere Navas en párrafos anteriores, la sequía, arrasó con toda forma de existencia conocida: moría el ganado, las plantas y la gente, parte de ésta, para sobrevivir, volvía la mirada a ciertas plantas locales, propias del ambiente xerófito que domina la región baja del estado, las cuales por referencias familiares se sabía podían servir de alimento para soportar el fenómeno y también, al mar para proveerse de ellos. Así se cuenta el uso del núcleo del Agave Cocui Trealase, horneado o cocido, el fruto del árbol de Cujì (Prosotis Julisflora) el cual, mezclado con arcilla “dulce” , provee con un alto contenido de calcio, la semilla del fruto de El Taque (Geoffroea spinosa), .árbol también común en este ambiente, la ya citada enea seca (Typha latifolia), así como la pulpa de las plantas cactáceas conocidas popularmente como Guasábara ( Cilindropuntia caribacea) y el Buche (Melocaptus curvispinus), con las cuales elaboraban alimentos asopados, gracias a su contenido acuoso, alimento que aun desarrollan contadas familias paraguaneras y de otras regiones de la zona árida de la entidad falconiana, o también asados. La gente, comenta el poeta y escritor Guillermo de León Calles, quien escribió la obra de teatro Los dientes están demás, inspirado en la hambruna del año 12, “comía hasta suela de zapatos viejos, para sobrevivir”.
Es un hecho conocido que el proceso de conquista y colonización, al trastocar los valores culturales de estos pueblos, suplantó en una primera instancia el hecho alimentario. La traída de formas europeas de producción: cría de ganado caprino, avícola, porcino, los cuales pudieron adaptarse, especialmente la primera a este ambiente, generó cambios profundos en la cultura y el ambiente de la región. Mucha flora ha desaparecido como conciencia del efecto depredador del caprino, que es criado libre y extensivamente para que él mismo se provea de alimento. Por otro lado, la explotación de plantas para la elaboración de muebles y construcciones viene, desde entonces, siendo sistemática y en un ambiente, donde los procesos de crecimiento, dada las condiciones ambientales del espacio, requieren tiempo e impiden su rápida y oportuna reproducción, ha llevado a la deforestación y extinción de muchas especies, tanto vegetales como faunísticas en detrimento del propio ser humano, quien debe reconocer su espacio para garantizar su propia existencia.
Los aportes que han dejado los antiguos cronistas de indias de la región, refieren la existencia de una tribu aborigen numerosa y de un nivel de desarrollo que había logrado desarrollar una incipiente labor de ingeniería hídrica, al crear embalses que denominaron “bucos” así como canales de irrigación para suministro a sus comunidades y para la siembra de productos alimenticios aprovechando las aguas de lluvia y las corrientes de agua, tanto estacionales como permanentes, así como la construcción de “trojas” o casas especiales par el resguardo de alimentos que les facilitara vivir durante las sequías y los períodos de pluviosidad excesiva. El pueblo Caquetío, explotador y comercializador de sal y del cultivo de rubros agrícolas como el maíz, granos y cucurbitáceas, entre otros con las tribus vecinas, ocupaba todo el territorio conformado por la planicie costera del noreste de Venezuela, incluidas las islas vecinas de Aruba, Bonaire y Curazao, e igualmente los valles de la depresión que se encuentra al pie de monte andino y que hoy ocupa, además del estado Falcón, a los estados Lara y parte de Portuguesa y Barinas.
Este espacio geográfico está cubierto por un extenso bosque xerófito del cual Paraguaná es emblemático, la península cuenta una variabilidad topográfica que es dominada por el cerro Santa Ana (con más de 800 metros sobre el nivel del mar), las colinas de Monte Cano, con una altura que llega unos 250 mts y las tierras planas. En dichos espacios se contemplan varios pisos térmicos donde se encuentran en la parte baja, una vegetación herbácea y arbustiva, siguen espacios con árboles de hojas perennes que alternan con plantas xerófitas y árboles de hoja caduca y en el cerro, único que se eleva cual vigilante en la península originaria como isla del Plioceno, presenta plantas espinosas en su área más baja, le siguen, bosques de hoja caduca, un bosque de niebla, un bosque bajo antillano y en el tope, un páramo con plantas enanas, algunas de ellas, endémicas. De dicho cerro, pequeñas corrientes de agua, alimentaron por muchos años, a los poblados aborígenes en la región y de sus bosques xerófitos se nutrieron durante milenios, apoyándose también en los productos que les brindaba el largo litoral marino y de la fauna aviaria asentada en las marismas o manglares que formaban los pequeños ríos, quebradas o “nacimientos” –fuentes de agua naturales que aún brotan esporádicamente en algunas localidades de la península – las cuales sirvieron de soporte para la fundación de poblados a la llegada de los europeos.
Un cambio negativo trajo el proceso de colonización que se refleja en un detalle muy significativo en la población de este territorio al referirse despectivamente a la vegetación que domina este espacio como un “peladero”, lo cual infiere que no es nada productivo. Se despreció el ambiente primigenio y se ha llegado a un nivel de suplantación de flora con la introducción de plantas provenientes de otras regiones del planeta que amenaza, por invasivas, a las autóctonas de la región. Este factor ha llevado, en el tiempo, a desconocer los recursos que aporta al sistema ambiental del planeta el alcance de una vegetación cuyo proceso de exterminio acelera el proceso de desertificación. Es ejemplarizante que las mayoría de los fallecimientos en la tragedia del año 1912 en Paraguaná ocurrió en el istmo, un espacio cuyo crecimiento es de reciente formación – no es descrito en las crónicas indianas – por efecto de la deforestación que se inició en esa época para extracción de palo Brasil (Haematoxylon brasiletto) y otras plantas para usos textiles y madereros. Tal situación ha llevado a prácticamente la extinción y arrase de amplias extensiones que fueron gradualmente cubiertas por la arena del médano que atraviesa el istmo y en la actualidad su crecimiento destruye un golfete que actuaba como maternidad de muchas especies marinas que enriquecían al Golfo de Venezuela,
Solo la memoria oral, de algunas familias originarias de la zona, transmitida generacionalmente, permitió a muchos sortear la difícil situación que generó la sequía. “la gente llegó a comer suela vieja de zapatos, reptiles y roedores, rompiendo esquemas culturales para sobrevivir” Refiere el Cronista del Municipio Carirubana (de Paraguaná, Poeta Guillermo de León Calles) La necesidad les hizo recordar que existían los cocuyales -conjunto de plantas que en temporadas veraniegas les permitían a sus ancestros sobrevivir en circunstancias similares-, hecho que les garantizó la supervivencia con el apoyo de los productos marinos, cuya ingesta también se había reducido copiosamente. Los productos marinos, especialmente los moluscos y mariscos eran calificados de despectivamente como “grillos”. La población en gran medida suplantó los frutos del mar, cuyos restos petrificados informan del alto consumo realizado por las comunidades aborígenes desde tiempos milenarios, por una alta ingesta de carnes rojas como el chivo o el ganado bobino traído por los europeos y, un hecho grave fue el que se olvidaron de la agricultura y de toda la herencia ancestral desarrollada para garantizarse la provisión adecuada de agua y granos para los períodos críticos que el ambiente generaba en la región. Quienes perecieron o perdieron sus bienes desconocían esas propiedades que el entorno en el cual vivían pudo garantizarle. Se podría afirmar entonces que, ante el reemplazo de un modo de vida por otro diferente, no adecuado a la realidad ambiental donde se asienta una comunidad, es un factor negativo para la sobrevivencia y es, de una forma u otra, lo más significativo que generó esta tragedia nacional. Se despreció la cultura aborigen de habitar este semidesierto por considerarla atrasada o primitiva, incorporándole elementos ajenos al entorno, dando la espalda a una realidad comprobada por milenios.
ÁNIMAS DE GUASARE: ¿SOLO UN CULTO?
Las Ánimas de Guasare representan un valor cultural que implica lo histórico por cuanto se soporta en un suceso que marcó profundamente al estado. No existe un pueblo en Falcón que, de alguna forma u otra, no evoque este acontecimiento: la hambruna paraguanera del año 1912. Por tres o más generaciones el relato de la tragedia vivida durante el inicio de la dictadura del general Juan Vicente Gómez, donde miles de personas perdieron todas sus propiedades, familias y la vida, ha sido contado de quienes actuaron como testigos presenciales y preservados en el recuerdo de sus descendientes.
A través de la narración oral, estos cuentos han sido enriquecidos con otras creencias que explican vivencias y otros hechos inexplicables que los liga a espacios y lugares específicos, dando origen a otras formas de expresión cultural como esta de carácter religioso. Las personas que luego se transformaron en las Ánimas de Guasare sufrieron una muerte por sed, hambre y no tuvieron ayuda alguna para librarse de ese padecimiento. Habían perdido todas sus propiedades. Esta penosa situación vivida, de acuerdo a lo establecido en las creencias derivadas del cristianismo, las lleva a “purgar” con este tipo de muerte, cualquier pecado cometido y, por ende, se convierten en seres “puros”, condición básica para convertirse en unos “muertos milagrosos”
A partir de esta condición es fundamental que, al principio de una tradición como la estudiada, exista un núcleo inicial que la asuma con fe, de esta forma lo refiere el Pbro Numa Rivero en el prólogo del texto escrito por Eudes Navas Soto, primero que aborda en Falcón el tema de las Ánimas de Guasare, indicando que “… hubo personas del sector que se dedicaron a la devoción y culto de las Ánimas de Guasare”. Este núcleo inicial difundió gradualmente la devoción al repetir el relato y dar testimonios de sus milagros permanentemente, hasta hacer crecer la tradición que ocupó su espacio físico, materializado en la construcción de la capilla, que se hizo cada vez más grande de acuerdo al valor que le otorgó la comunidad con la cual se integró.
Aun cuando la iglesia católica, nos refiere el Pbro. Alfidio Caldera, Párroco de la Basílica Santa Ana de Coro (antigua Catedra), sólo establece tres tipos de culto: la adoración a Dios, como ser superior y a su condición trina: padre, hijo y espíritu santo. La Veneración, en primer lugar a María, como madre de Jesús y por su participación en el misterio de la redención; a este tipo de culto lo denominan Hiperdulia y por último, a los santos, la Dulia o veneración sencilla en reconocimiento a sus virtudes como personas que vivieron el evangelio, que lo asumieron y reflejaron con una conducta dentro de la fe, dando testimonio de ella en su relación con sus semejantes, el denominado culto a las ánimas es un Sacramental, que no es otra cosa que acciones o expresiones de fe que brindan un espacio para acercarse a Dios. Son mediaciones como las novenas, el rosario, que constituyen vías para llegar a la fe. La meta es sólo adorar a Dios, como eje de la religión, para llevar a un cambio de vida.
Las Ánimas o “muertos milagrosos” son tomados por la iglesia como instrumentos para la evangelización, por ser una forma de expresión de la espiritualidad del ser latinoamericano, dentro del cual aún perviven con mayor fuerza sus raíces ancestrales aborígenes que los lleva a “materializar” a través de objetos (imágenes de santos, ropa, placas, cadenas, medallas) su agradecimiento a favores puntuales recibidos, tanto de carácter espiritual como físicos.
Por otro lado, al incorporar sincréticamente rituales de la cristiandad como encender velas, colocar agua bendita –para que los muertos “la beban” y para tomar de ella para persignarse como símbolo de purificación- colocar flores y rezar las mismas oraciones que enseña la religión, se genera una tradición con carácter excepcional que trasciende este espacio territorial y llega a otros estados e inclusive, a otros países.
Las Ánimas de Guasare constituyen una vivencia religiosa que, sostiene el Pbro. Numa Rivero, “… no sólo afecta a la persona en su individualidad sino que es también una referencia obligada a la comunidad. El hecho religioso se historiza como vivencia comunitaria…” (Navas, Ob. Cit). De esta forma se convierten en un símbolo de identidad local. Es este valor lo que lleva a convertir a este Sacramental según la iglesia, Culto para sus creyentes quienes no esperan una certificación oficial para considerar “Santas” a las Ánimas, en un patrimonio de los falconianos, cuya puesta en valor, aun desde el plano religioso, les puede enseñar a respetar su ambiente, sus bienes culturales y afianzar la potencialidad de sus creadores.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Alarcón,Clara. En: http://www.worldwildlife.org/wildworld/profiles/terrestrial/nt/nt1313_full.html. S/f
BRACHO, Edmundo y Antolín Sánchez. 1999. Plegarias en el Istmo. Revista
Bigott. Edición especial ‘Falcón, la sombra de Dios’. N° 49. Abril-may-
jun.
LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teología Bíblica, Herder,
Barcelona, 2001
FRANCO, Francisco. 2001. El culto a los muertos milagrosos en Venezuela:
estudio etnohistórico y etnológico. Boletín Antropológico. Año 20. Vol
II. N° 52. Mayo-Agosto. Universidad de los Andes (Ven).
FINOL, José Enrique y Dobrila Djukich de Nery. 2000. Capillitas a la orilla del
Camino. Revista Bigott N° 53. Abril-may-Jun.
GATVETT, Ysis. Inédito. Las Ánimas de Guasare.
NAVAS SOTO, Eudes. 1993. Ánimas de Guasare. Ediciones Do ut des.
SerieTestimoniales. Bajo el auspicio de la Alcaldía del Municipio
Miranda.
ROJAS, Belkis, 2005. La fe por las Ánimas de Guasare se debate entre el
mito y la realidad. Reportaje Diario La Mañana. Martes 25 de enero.
WINFIELD, Robert. Revista especial Investigación Iutagista. 2008
Publicación del Instituto de Tecnologia Alonso Gamero. Coro.
Edo. Falcón
www.google.com Búsquedas. Fenómenos Naturales. Corriente de El Niño.
S/f.
www.yahoo.com. Búsquedas. Culto a los muertos. S/f.
www.puc.cl/sw.edu/geo.mar/html/h732.htlm. Influencia de los vientos alisios.
Teoría ondulatoria. El Niño Típico. S/f.
ENTREVISTAS:
CALDERA, Alfidio 2006. Pbro. Administrador de la Parroquia Catedral de
Coro. Sobre la percepción de la iglesia ante el culto a los muertos,
caso: Ánimas de Guasare.
DE LEÓN CALLES, Guillermo, 2011. Cronista de la ciudad de Punto
Fijo y el Municipio Carirubana. Paraguaná. Edo. Falcón. Sobre los
sobrevivientes de la habruna del año 12.
GONZÁLEZ BATISTA, Carlos. 2006. Historiador. Sobre aspectos
históricos de la hambruna paraguanera del año 12.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

